jueves, 19 de febrero de 2015

El mayor aporte del kirchnerismo

Sin quererlo, sin la menor intensión, el kirchnerismo fue haciendo el mayor aporte positivo al futuro de la historia argentina. Con su demagogia, con su inutilidad, con su soberbia ciega, con su persecución encarnizada a todos los que pensaran distinto, con su mesianismo enfermo, han logrado algo que hasta hoy parecía impensable. Como bien dicen los estudiosos y encuestadores, más del 50% de la población ni se interesa ni sabe nada de política, vive en su propio mundo. El caso Nisman ha hecho que muchos de ellos, de golpe, despertaran y se dijeran: “pero cuando mi país se convirtió en esto?”, y entonces, salieran a marchar, en silencio. Lograron despertar a los muertos con su destrucción de todas las instituciones del país!.
Otra cosa que lograron con absoluto éxito, es borrar toda posibilidad de oposición. Esto, que a priori podría ser mirado como trágico, como irremediable, puede llegar a ser todo lo contrario. Y creo que los mismos opositores lo están entendiendo, afortunadamente. Ayer, estuvieron en la marcha Macri, Carrio, Binner, Stolbizer, Sanz, Cobos, Rodriguez Saa, entre otros. Nadie salió en cámaras, nadie pidió micrófonos. Entendieron perfectamente que allí, no representaban a nadie. Entendieron que allí, no eran más que ciudadanos preocupados por el futuro del país.
La gran mayoría de la gente congregada ayer, seguramente tiene pensamientos muy distintos, seguramente tiene no muchas coincidencias con el que tenían al lado. Pero tenían algo en común: un decir basta al avasallamiento de las instituciones a que estamos siendo sometidos. Y eso era lo fundamental: dejar de lado lo que nos diferencia y poner por encima de todo lo que es más importante.
Y creo que muchos de estos políticos lo están entendiendo también. No tienen muchas coincidencias, buscan objetivos totalmente distintos, pero por sobre todas las cosas, entienden que hoy lo fundamental es rescatar las instituciones del país, que un país donde no exista división de poderes, organismos de control idóneos, etc, etc, etc, no puede ser un país viable. Y entonces, buscan dejar de lado sus diferencias y trabajar por lo más importante. Ya lo están haciendo en el congreso, ya empiezan a buscar acuerdos electorales.
Si, no tienen una figura representativa que pueda encarnar y llevar adelante esos acuerdos. Perfecto, hay que buscar otras formas. Qué es lo peor que nos ha heredado el peronismo? El personalismo a ultranza. El imponer siempre UNA  sola figura como la encarnación de todo. Y eso ha sido siempre lo peor que le pudo ocurrir al país.
Ni siquiera todas las aberraciones de Menem nos hicieron ver que eso no puede existir más. El absurdo intento de la Alianza fue algo malparido y sinsentido, sin fundamentos coherentes. Creo que hoy, los políticos opositores lo están entendiendo y que, con todas sus diferencias, tendrán que buscar acuerdos que vayan en la dirección que sea mejor para la gente. Y sumarse, entre todos, para llevarlo adelante. Uno de ellos, que por sí solo tal vez podría sacar un 20% de votos, unido a otro que sacaría un 15%, más otro con un 10%, etc. Y teniendo la altura como para ver que DEBEN  llegar a acuerdos que beneficien a TODOS, y no solo a sus intereses, pueden lograrlo. Y tengamos entonces un presidente con poder de decisión, pero también un vicepresidente en igualdad de condiciones, y un Jefe de Gabinete, y Ministros en iguales condiciones, y formar así una especie de cuerpo colegiado que trabaje por el bien general. Terminando de una vez por todas con la lacra del personalismo enfermo con que nos han manipulado hasta hoy.
Si esto es posible, el aporte del kirchnerismo a ello será invalorable.


Esta gente no cambio

Anoche, radio de por medio, compartimos una incredulidad con Jorge Fernandez Diaz. Ambos, después de leer todas las barbaridades que “supuestos” intelectuales decían en Carta Abierta sobre la marcha, no podíamos entender, no nos entraba en la cabeza como personas con esas capacidades (y yo pongo nombres, él no lo hace porque obviamente esta en un gran medio y tiene que guardar cierta compostura: no hablo de Forster porque no me cabe duda que es un parásito comprado por el gobierno, pero el señor Mempo Giardinelli, él sí, expresa verdaderamente su pensamiento, él sí que no dudo que no está comprado, que dice lo que dice porque realmente piensa así), podían decir las aberraciones que allí expresaban.  Afortunadamente, estaba con él la señora Graciela Fernandez Meijide que lo aclaró con una sola frase: “esta gente no cambió”. Y es así. Lo traduzco en mis propias palabras: estos tipos, allá lejos y hace tiempo, se tragaron el verso de que el peronismo era revolucionario, y ahí se quedaron. No veían las persecuciones a los que pensaban distinto, la demagogia, el clientelismo barato, el mesianismo delirante. El fascismo, en suma. Los más progres, los más radicalizados, creyeron incluso que podían hacer la revolución y así nos fue. Solo conozco  un intelectual y poeta de esa época que hizo una feroz autocrítica de ellos y de esa época, diciendo más o menos: “éramos cuatro pendejos delirantes y creímos que podíamos hacer la revolución. Una estupidez total, un imposible”. Y yo agrego, porque no estoy seguro si habló de eso, que se dejaron lavar el cerebro por cuatro hijos de puta que los usaron, y así mandaron al muere a muchos.
Estos tipos, que hoy se expresan como se expresaron, se quedaron en el pensamiento de esa época. Para ellos, nada cambio a pesar del tiempo transcurrido, siguen viendo el mundo exactamente de la misma manera que en los años 70. Es decir, no evolucionaron ni un ápice.
En manos de esos imbéciles trasnochados está el país hoy, y quieren llevarnos al desastre.

Afortunadamente, anoche la gente demostró que no es tan idiota.

lunes, 9 de febrero de 2015

Revolucion y equivocos

Los años 60', 70' fueron años de mucha efervescencia, de mucha ebullición y transformaciones. Dos revoluciones simultaneas comenzaban a desarrollarse. Por un lado, ideológicas, con movimientos de liberación, con acciones sumamente violentas en general, rebeliones sangrientas en pos de la emancipación, grandes batallas ideológicas por otros lados, que desembocaban también en persecuciones ideológicas y, sobre todo, en el inicio del papel mesiánico y delirante de los EEUU de arrogarse el mote de rectores del mundo.  En su mismo vientre, paralelamente al creciente beliscismo, brotaban manifestaciones contrarias, en defensa de la paz, fundamentalmente protagonizadas por miembros de la otra revolución naciente, relacionada principalmente con la música. Nuevos y frenéticos ritmos sacudían la modorra imperante, acompañados en muchos casos con letras relacionadas a esa revolución ideológica que representaban. Y estas dos manifestaciones se extendían por el mundo con caracteristicas diferentes según los distintos lugares.
Las juventudes de esos momentos crecían y se desarrollaban absorviendo a la vez las manifestaciones de esas dos revoluciones simultaneas. Y si bien una revolución estaba dirigida hacia una zona más concreta, más práctica, digamos, hacia lo politico-ideológico, y la otra más hacia lo espiritual, lo profundo de la vida y la existencia,  la natural capacidad juvenil para hacer simbiosis de las cosas, para saber que las cosas no necesariamente deben ser solo de una forma, la capacidad de tener la suficiente apertura mental para saber  tomar de aqui y de allí lo que es mejor, lograban que tanto los ideales de una como de otra revolución, se entremezclaran, se influenciaran entre ellos, logrando una visión absolutamente nueva del mundo.
Mucho tuvieron que luchar y manipular los grandes poderes para lograr que esas manifestaciones (que obviamente no eran favorables a ellos) perdieran su fuerza, su valor, y que lograran extenderse en el tiempo y el espacio.
Viendo hoy la evolución de todas estas manifestaciones, es obvio el absoluto triunfo de los manipuladores. Han logrado tal mezcolanza, tal tergiversación de ideas, sentimientos, anhelos, que escuchar actualmente a alguien "supuestamente" progresista, supuestamente "revolucionario", en general, mueve a risa.
Veamos nuestro país, que es donde vivimos y lo que mejor podemos entender.
Aquellos idealistas de los 70, en su mayoría imbuidos de los ideales de ambas revoluciones entremezcladas, y lamentablemente también, en su mayoría engatusados por el peronismo -uno de los mayores errores de nuestra historia-, y manipulados por siniestros personajes que decían abrazar esos ideales para poder convencerlos, decidieron tomar un camino que nos llevó no sólo a no lograr nada en cuanto a una "supuesta" revolución en lo político-concreto, sino a quedar sumergidos en un vacío pavoroso en relación a la otra revolución, la más profunda, la más verdadera.
Aquellos idealistas que crecían al ritmo de mensajes como "esta noche, el silencio me acompañara/ esta noche, mirar el cielorraso y pensar/ será el punto de partida para comenzar/ esta noche, que no parece ser igual/ me encuentro conmigo pensando que cosa soy yo", o "hombre, niño reacciona ya/ no, no corras más a ciegas/ hay mil cosas que realizar/ y el momento nunca llega./ Ahora es el preciso instante/ en que debo despertarme/ para mirar dentro mio/ donde existe la verdad/ terminar con los sueños y el hastío/ caminar en busca de igualdad/ si es preciso yo voy a luchar/ pero antes debere gritar que quiero paz" también advertencias, del tipo "Sigue siempre adelante sin mirar atrás/ total que te importa un escollo más/ trata siempre de ubicarte en el primer lugar/ que a nadie le interesa si quedás atrás" , decidieron, impulsados por esos siniestros personajes, que había llegado la hora de la revolución, la otra, la política y que, si era necesario, como expresaban otros exponentes de la revolución cultural..."jugo de tomate frio/ en las venas/ en las venas deberás tener".
Hoy, la derrota de la revolución política es absoluta, pero más absoluta es la derrota en la otra, la importante, la cultural. Aquellos exponentes de un mensaje nuevo, de  evolución, de mejores ideales, tiene hoy como herederos a falsos exponentes que la van de excéntricos, de surrealistas ad hoc, que de surrealismo no tiene nada porque no es más que pedos sinsentido, falsos exponentes que sólo buscan el éxito propio mintiendo a la gente con mensajes pseudo-progres, que no son más que pobres faloperos cuyo mensaje, en definitiva, es el que transmiten. Falopa, evación, sinsentido, ruido, ruido, ruido.  Estos si que tienen jugo de tomate frio en las venas.
Para aquellos que supimos vivir al amparo de aquellos nuevos ideales culturales, que no nos dejamos engatusar por aquellos que pretendían hacer creer que el cambio vendría por otro lado, no por el verdadero, no por el profundo, por el camino interior, para aquellos que hoy nos duele en el alma un país que ha elegido una banda de delincuentes para gobernar, porque en sus pobres cabezas hoy les han mezclado tanto las ideas que no son capaces de ver la realidad, estos días son, como también decían los Vox Dei..."azucar amargo".

lunes, 17 de febrero de 2014

Creo que ya sé porque Argentina está así




 1.-  Un hombre compró una heladera nueva y, para deshacerse de la vieja, la dejó enfrente de su casa con un cartel que decía:
"Gratis. Si la quiere, se la puede llevar".
La heladera permaneció allí durante 3 días, sin que la gente que pasaba se dignara mirarla.

El hombre llegó a la conclusión de que la gente no creía en su ofrecimiento.
Parecía demasiado buena para ser verdad. Por lo tanto cambió el cartel:

"Heladera en venta por $ 150,00".
¡Al día siguiente se la habían robado!
(Ese tipo de gente vota...!)


2.- Mientras miraba una casa para alquilar, mi hermano le preguntó a la chica de la inmobiliaria para dónde quedaba el Norte, ya que no quería que el sol lo despertase todas las mañanas. La chica le preguntó:
"-¿El sol sale por el norte ?"
Cuando mi hermano le explicó que el sol sale por el Este (cosa que sucede desde hace un buen tiempo, además), ella le dijo:
"- Lo que pasa es que no estoy muy al tanto de este tipo de cosas".
(Ella también vota...!)

3.- Antiguamente, trabajé como soporte técnico en un centro de atención al cliente en Montevideo. Un día, recibí el llamado de un sujeto desde Buenos Aires que me preguntó en qué horario estaba abierto el "call center". Le contesté lo siguiente:
"- El número al que usted llamó está disponible 24 horas al día los 7 días de la semana."
Entonces él me preguntó:
"- ¿Hora de Buenos Aires o de Montevideo?"
Para terminar de una buena vez con el asunto le dije:
"- Hora de Buenos Aires".
(Él vota...!)

4.- Mi colega y yo estábamos almorzando en el restaurante self-service de la empresa, cuando oímos a una de las secretarias hablando sobre las quemaduras de sol que había sufrido, al viajar en 
auto a la costa.
-"Ibamos en un convertible brutal. Y no pensé que me iba a quemar así estando el auto en movimiento".
(Ella también vota...!)
5
.- Mi cuñada tiene una herramienta cortante en el auto que fue diseñada para soltar el cinturón de seguridad, por si ella llegara a quedar aferrada a él. ¡ La guarda en el baúl !
(Mi cuñada seguro que vota...!)

6.- Mis amigos y yo fuimos a comprar cerveza para una fiesta, y notamos que las cajas tenían un descuento del 10%.
Como era una fiesta grande, compramos 2 cajas.

El cajero multiplicó 10% por 2 y nos dio un descuento del 20%.
(Él también vota...!)

7.- Esta es la mejor!
Salí con una amiga y vimos una mujer con una argolla en la nariz, agarrada a un aro en la oreja por medio de una cadena.
Mi amiga preguntó:

- "¿No será que la cadena le da un tirón cada vez que ella gira la cabeza?
Le expliqué que la nariz y la oreja de una persona siempre permanecen a la misma distancia, independientemente de que la persona gire o no su cabeza.
(Mi amiga  también vota...!)

8.- Viajé por Aerolíneas. Cuando llegamos no pude encontrar mis valijas en la cinta transportadora.
Fui entonces hasta el mostrador de equipaje extraviado y le dije a la joven mujer que atendía que mis valijas no habían aparecido. Ella sonrió y me dijo que no me preocupara, porque estaba en buenas manos.

- "Solamente dígame una cosa: ¿su avión ya llegó?".
(Ella también vota...!)

Estos, y millones de ejemplos similares, podrían ser protagonizados por  la mayor parte de las personas que diariamente nos cruzamos por la calle. Estos, y millares de ejemplos similares, ejemplos que vemos a diario y que prácticamente se nos estrellan en la cara, son un incuestionable muestrario del estado mental de gran parte de nuestra población. A cada momento, en el instante menos esperado, de personas que incluso suponemos de cierta inteligencia, podemos encontrarnos con una de estas respuestas, con una de estas situaciones, o similares.
Son una clara muestra del nivel de ignorancia, del nivel de desidia, de incapacidad, de ineptitud, de desinteres por todo. Pero por encima de todo eso, son una clara muestra de algo que, a esta altura, ya resulta aterrador:   la incapacidad de razonar, de pensar. Muchos podrán decir que esto es consecuencia de una larga y concienzuda campaña de des-educación orquestada por los grandes estados dominantes. Este pensamiento denunciará el posicionamiento de extrema izquierda de quienes lo esgrimen, y ciertamente es en parte cierto. Pero aún hay algo más por detrás de ello. Porque si ampliamos un poco nuestro foco de observación, concluiremos que esto mismo, este fenómeno de incapacidad cada vez más generalizada, no es propiedad exclusiva nuestra, ni de nuestros países subdesarrollados por voluntad de los estados dominantes. Porque dentro de estos mismos países, fuera de una cierta elite que goza de los privilegios de unos pocos, una masa cada vez más generalizada, acusa progresivamente un estado mental similar. La raíz de todo esto, tiene un origen mucho más profundo: La raíz se encuentra, en el mismo génesis del capitalismo salvaje que hoy reina en todo el mundo. Capitalismo salvaje que, para poder subsistir, para poder ampliar cada vez más el poder y los privilegios de esa pequeña elite dominante, necesita, indispensablemente, de esa gran masa ignorante, incapaz de pensar, de analizar, de tener capacidad de raciocinio. De otra forma, el capitalismo no podría existir. Para poder sobrevivir, necesita, si o si, de grandes masas para explotar.
Pero, para poder engendrar, y mantener esas masas existentes, necesita también de la crisis de valores que cada día se hace más y más evidente. Y para poder incentivar cada vez más esta disvalorización, tiene una herramienta fundamental, y aquí llegamos a lo que, personalmente, creo que es la esencia misma del lamentable estado de la civilización actual. Esa herramienta, esencial para el manejo y el mantenimiento del trastocamiento de los valores fundamentales, es el dinero. La creación del dinero es la peor de las creaciones de la historia de la raza humana.
Desde el momento que todo tiene un valor, desde el momento en que todo tiene un precio, todos los valores fundamentales se ven trastocados. Una vez que le pongo precio a una cosa, el valor fundamental pasa a ser ese precio, por encima de la cosa misma. Y esto se aplica aún a las personas mismas, no sólo a las cosas. Y allí comienza la decadencia absoluta.
Pero volviendo a nuestras republiquetas bananeras, en los ejemplos recopilados arriba, al inicio de esta nota, recopilación extraída de las redes sociales, vemos que cada uno de estos ejemplos, finalizan con el paréntesis donde se dice que toda esa gente, incapaz de pensar, incapaz del razonamiento más elemental, también vota. Vota y posibilita que, en el caso de nuestro país, se haya hecho con el poder toda una banda de delincuentes que no tiene parangón en nuestra historia.
Toda esa gente es incapaz de reconocer una verdad de Perogrullo. Una verdad que dice: “Es posible que malas personas sean capaces de tener buenas intensiones?” Una verdad tan elemental, que ni siquiera es necesario explicarla, argumentarla. Una verdad que se contesta por sí sola. Sin embargo, hay personas que, aún así, son capaces de pensar que si, que es posible. Obviamente, algo funciona mal en las cabezas de esas gentes. Ven como cada día mienten descaradamente, como cada día se desdicen alegremente de lo que dijeron el día anterior (o en todo caso el año anterior, porque piensan que la masa idiota ya ni sabe lo que pasó o dijeron ya no el año anterior, sino el día anterior), ven como cada día destruyen más y más la industria nacional, la clase media que siempre paga los platos rotos de su ignorancia y su incapacidad para crear ni siquiera una medida progresista, como cada día regalan más y más plata de subsidios a las grandes empresas, sin exigirles nada a cambio, y a enormes masas de ignorantes e incapaces, supuestamente para “sacarlos de la pobreza” (cuando en realidad solo les interesa mantenerlos apenas vivos para que los voten),ven como cada día insultan, agreden e incluso persiguen a todos aquellos que no piensan como ellos, que denuncian sus incapacidades… y aún así, algunos piensan que gentes de esta calaña pueden, en algún rincón, tener buenas intensiones. Esa clase de gente vive con valores tan trastocados, tan tergiversados que, aún si remotamente quisieran, no podrían hacer nada que favorezca verdaderamente a la población. La población, la plebe, para ellos es basura, es gente inferior, sin valor, es apenas un instrumento que dominar para mantener su poder. Ese es el verdadero valor con el que se manejan. Y así actúan.
Porque viendo el pasado de los actores principales del actual gobierno, desde el primero hasta el último, sólo vemos corrupción, enriquecimientos ilícitos, autoritarismo, soberbia, intolerancia, etc., etc., etc.  ¿Qué otra cosa podíamos esperar que esta realidad de destrucción, de decadencia absoluta en que está sumergido nuestro país? Si en la vereda de enfrente, entre los opositores, vemos: por la extrema izquierda, siempre los mismos argumentos de confrontación absoluta, siempre de combate; aunque digan la verdad más absoluta, la presentan en forma tan de barricada, que nunca nadie los va a escuchar, porque no entienden que la gente, el grueso de la masa, lo que menos quiere, es la violencia, y eso es lo que propugnan casi siempre. Por el lado de los más moderados, una mezcla casi inocente de ignorar casi que el principal problema es la corrupción reinante y lo primero que hay que unirse para cortar, en lugar de estar buscando un lugarcito en donde posicionarse ellos para un futuro, mezclado esto con una mordaza absoluta en que los ha colocado la mafia reinante, tanto en la justicia, como en el congreso, etc. Y por último, en los de derecha… bueno, lo de siempre, si son los más inmersos en esa macro-realidad sucia del resto del mundo.
Obviamente, encontrar una salida a esta realidad lastimosa que vivimos hoy aquí, es más que difícil. Principalmente, porque esta, nuestra micro-realidad, está inmersa, y es posible, por esa otra macro-realidad que involucra a toda la humanidad, esa macro-realidad que hace al trastocamiento absoluto de los principales valores morales.
Solo enfocándonos desde allí, desde el rescate verdadero de esos valores, es desde donde podremos, tal vez milagrosamente, encontrar alguna vez un camino mejor.
Pero claro, inmersos a la vez dentro de esta macro-realidad mundial, es casi utópico soñarlo.


lunes, 16 de diciembre de 2013

Las mentiras que vivimos (y aceptamos)


Para cualquier mente medianamente avispada hoy día, es demasiado obvio que la mayor parte de las cosas que vivimos, los argumentos que escuchamos, aquellas “explicaciones” que se dan para justificar las cosas, son mentiras. Esta sociedad capitalista salvaje, que exacerba espantosamente el individualismo, llevando a casi todo el mundo a priorizar asquerosamente SU conveniencia por encima del derecho y la conveniencia de los demás, hace que la mayor parte de los pasos que se dan, se basen en la mentira. Para justificarnos, para no sentir vergüenza, para no admitir que lo que estamos haciendo NO ES CORRECTO, inventamos argumentos que nos justifiquen supuestamente a nuestros ojos. Pero esos argumentos son siempre falaces. Nos los creemos, porque NECESITAMOS convencernos que no estamos actuando mal, pero la realidad es otra.
Obviamente, las mayores mentiras provienen de los sectores dirigentes, de los gobiernos. Así, en nuestro país, se habla de una inflación anual del 25%. No es ninguna novedad que este gobierno se basa absolutamente en mentiras, pero lo interesante es saber identificar esas mentiras, saber encontrarles la verdad, la realidad. Veamos: los índices de inflación SIEMPRE son mentira. No por ejemplo en un país medianamente estable, con un nivel general de vida satisfactorio, con pautas de estabilidad creíbles, y sobre todo, con la gran parte de la población que pueda considerarse incluida dentro de ese nivel de vida. En nuestros países subdesarrollados, con grandes cantidades de población por debajo de los estándares medios, con la mitad de la población desocupada o con empleos precarios, que no contemplan los derechos básicos de los trabajadores, ese índice de inflación es absolutamente falso. Por qué? Porque los índices de inflación se miden contemplando AQUEL nivel de vida medianamente estable. Pero aún allí, en esos países más estables, hay un margen de población que no cuenta dentro de esos índices. Aunque sea menor, a veces casi insignificante, existen, pero no son tomados en cuenta. En nuestros países, utilizando los mismos índices, pero con la mitad de la población que no cuenta con ese estándar de vida medianamente aceptable, lo que se deja afuera, es la mitad de la población, por lo que ese índice es una mentira absoluta. En nuestros países, la inflación REAL no se puede medir tomando en cuenta un estándar medio de vida, porque más de la mitad de la población, no está incluido en esos estándares. En nuestros países, la inflación se debe medir tomando en cuenta lo niveles más bajos de vida. Más claro: Voy a comer un plato de fideos; normalmente, un plato de fideos debería llevar además, salsa de tomates, con cebolla, zanahoria, varios condimentos, tal vez hasta unas nueces, etc, queso. Si tomamos cada uno de los elementos por separado, los fideos aumentaron tanto, las cebollas tanto menos, las nueces nada, el índice de inflación dará, por ejemplo, un número bajo. Pero para aquel que no puede satisfacer sus necesidades básicas, o que apenas puede hacerlo, todo se reduce a lo básico. Y en este caso, lo básico son los fideos. Después, si podemos, le agregaremos algo de salsa, con tomate y alguna cebollita a lo sumo, y si tenemos suerte, queso. Bien, en este caso, la cruda realidad es que los fideos aumentaron, en el año, un 100%. ESA  es la REAL inflación para la mayor parte de la población. A esa gente no le interesa, ni le afecta que aquella cosa superflua, o de lujo, haya aumentado apenas un 15%, y que eso pase a formar parte de ese índice inflacionario falso, promediando aumentos de cosas que, para ellos, no existen. Para ellos, lo único que cuenta es lo básico, y aunque no todas las cosas básicas hayan aumentado en la misma proporción, la REAL inflación, para esa gente, no baja del 50%.
Los comerciantes, los empresarios, a la hora de hablar de aumentos de sueldos, esgrimen también ese índice inflacionario. Todos sabemos que ese índice es mentira, pero… cuando la mentira nos conviene, la transformamos en verdad. Todos sabemos que este gobierno se basa en mentiras, pero, cuando esas mentiras nos convienen, nos favorecen, las convertimos en verdad.
Eso no quiere decir que lo sean. La mentira es siempre la mentira.
Pero esto también se extiende a la mayor parte de nuestros pasos, de nuestro quehacer. Yo estaciono acá porque me es más cómodo, no me importa si molesto, si esta prohibido o significa un estorbo para otro que tiene tanto derecho como yo. Yo puteo si caminando por la vereda piso caca de perro, pero… cuando saco a pasear mi perro, no me preocupo si ensucia la vereda, es problema de otro. Si en este lugar pusieron cartel que dice “no pasar”, y a mí me resulta más cómodo pasar por acá que tener que desviarme un poco, paso por acá, el derecho del otro no me importa en lo más mínimo.
Así vivimos, y sobre todo en lo más cotidiano, si alguna vez intentamos hacer notar a alguien que está cometiendo una falta, o que está avasallando mis derechos… difícilmente obtengamos una rectificación. Lo natural, lo más común, es negarlo, ofenderse, reaccionar agresivamente.

Así vivimos. Rodeados de mentira, y sobre todo, aplaudiendo y aceptando la mentira. 

sábado, 5 de octubre de 2013

Perspectiva

La mayoría de las personas no tienen una mirada con perspectiva. Son como esos caballos o mulas de arreo que les colocan unas anteojeras, para que sólo vean una parte del camino, solo lo que tienen delante. En realidad, no tienen perspectiva en ningún ámbito de la vida, pero vamos a hablar de arte.Así por ejemplo, pueden ver una película policial, bien narrada, correctamente actuada, con su dosis de suspenso, tal vez de terror, tal vez sorpresivamente resuelta (aunque para una mente avezada esta resolusión se vea venir a la legua), y ya están exclamando: Excelente! buenísima! Cuando en realidad, esa historia, apenas un hecho policial sin ningún otro aditivo, apenas merecería seis puntos sobre diez, en el mejor de los casos.
Pongamos un caso literario. Pongamos... al escritor Sthepen King. Nadie, ni el más avezado crítico, pondría en duda las habilidades literarias del señor King. Conoce perfectamente su oficio, sabe narrar brillantemente sus historias, conoce la forma de ir dosificando los ingredientes  de la misma, dificilmente la mayor parte de su producción podría bajar de una calificación de 6, 7 puntos. Pero sus historias... no son más que eso: bien narradas, bien escritas... pero sólo buscan entretener, vender. A nadie del Comite de los Premios Nobel se le ocurriría postular a Sthepen King para el Nobel de Literatura.
Y está bien que así sea. En parte, el cine es una industria de entretenimiento, sólo busca rédito, y parte de la industria literaria es lo mismo. Pero eso, señores, no es arte. En todo caso, es arte menor. O de otra forma, se podría dividir en artes y oficios. Alguien que hiciera este tipo de cine se podría decir que se dedica al oficio de hacer cine. Alguien que escribiera este tipo de literatura, se podría decir que se dedica al oficio de escribir. Y en ambos caso, hay buenos y malos, o mejores y peores, pero son apenas eso, buenos oficios. El arte... el arte es otra cosa; el artista, el verdadero artista, es otra cosa, y el saber apreciarlo sólo lo da el tener la debida perspectiva de las cosas.
Vayamos a otra rama. Un cierto día, apareció un señor Duschamps y expuso un pedazo de mierda, en forma de inodoro, como un objeto artístico. Y detrás aparecieron un montón de snobs calificando eso como arte vanguardista. Eso abrió las puertas para que día a día, miles y miles de snobs "crearan" obras semejantes que, expuestas con la debida pompa y circunstancias, sean consideradas arte. Eso no quita que dejen de ser lo que son: un pedazo de mierda, nada más.
Hoy en día pululan también por montones de escenarios, supuestos "actores" que, con un poco de caradurez y otro poco de labia, se suben a un escenario a decir una sarta de pavadas supuestamente divertidas, a eso se le da en llamar "stand up" y muchos de ellos se consideran actores por hacer eso. Cuando seguramente la mayoría de ellos sería incapaz de representar un verdadero papel sobre un escenario, en una verdadera obra de teatro.
El que crea que cualquier película policial medianamente bien hecha sea sublime, excelente, lo invitaría a ver cualquier capítulo de la serie policial "Law and Order, Special victims Unit", serie realizada para la televisión que, hasta donde tengo conocimiento, lleva 19 temporadas de realización. Cualquier capítulo de la misma es una pequeña joya. Bueno, a lo largo de 19 años, con una veintena de capítulos por año, no absolutamente todos tienen el mismo nivel de excelencia, pero en la gran, gran mayoría, hay tan buenas actuaciones, historias tan bien desarrolladas, con tanta enseñanza sobre la condición humana, que sin lugar a dudas deben encasillarse dentro de lo que se debería considerar arte verdadero. O siguiendo en la pantalla, una mera historia policial, como "Match Point" del genial Woody Allen, tan bien desarrollada, con un final... absolutamente extraordinario, como toda buena película policial que se precie, que desafio a alguien que me diga (dentro del género policial) de alguna mejor que esta.
En lo literario... bueno, para que hablar. Quien crea que alguien, como por ejemplo Sthepen King, es un extraordinario escritor... nunca ha leído litaratura de verdad. Justamente, recien acabo de leer algo que no habia llegado a hacer del genial José Saramago: "Levantado del suelo". Es un texto que... chorrea poesía, se le escapa por todos lados, por los bordes, por sobre las hojas, por encima, por debajo. Poesía, dolor, belleza, sufrimiento, realidad, enseñanza, amor, humanidad, todo desarrollado dentro de lo que es la vida campesina de los llamados latifundios (que podría ser trasladado a tantos ejemplos de hoy dia asimismo), y que muestra, sin tapujos toda la mierda que hay en ellos, y que esa mierda (los ricos) siempre es igual, y siempre será mierda. Suena demasiado comunista? Que sea entonces! Que la verdad es siempre la verdad aunque se intente negarla.
En definitiva, sólo la perspectiva nos da razón de lo que es el verdadero arte. Y hay demasiada gente que nace con anteojeras. Y muere con ellas.


miércoles, 24 de julio de 2013

La Patria berreta

La Patria Berreta    por Fabian Ferrante

La Patria Berreta
Razonamiento, moral,  y otras antigüedades
La campaña política para las PASO muestra un estremecedor escenario populista. El choripan parece ser una especie de Santo Grial electoral, del que todos tratan de beber (o morder) alternativamente, buscando mejorar su porcentaje de adhesiones, y tratando de mimetizarse con lo que se suele denominar pueblo.
La música de cumbia se enseñorea en los spots, ganando la vieja batalla entre la  observación crítica y el movimiento de caderas. Bien latinoamericanos; bien berretas.
Presentan candidatos que no son capaces de articular con claridad un concepto, de  esbozar una idea racional y que exhiben antes sus ultrablancos incisivos centrales, que su entramado neuronal. África, un lujo.
El dolor de ya no ser
Este país fue un país mientras conservó rasgos de la cultura europea, y afán. Fuimos faro de la región por ser, precisamente, diferentes a todos los demás. Fuimos capital cultural de Latinoamérica por conservar la tradición y transmitir experiencias de vida de generación en generación. Eso hace ya mucho tiempo que no existe. Ni a los más jóvenes les interesa adquirir experiencia de los mayores, ni los mayores parecen tener mucho para transmitir, sino, más bien, demasiado por esconder. Omisiones de un pasado personal irrelevante, en defensa propia.
En la región tan solo el uruguayo mantiene a duras penas ese orgullo nacional que lo distingue, resistiéndose a ser considerado apenas un sudaca. Los yoruguas resisten desde el orgullo de haber sido. Los argentinos nos desvanecemos en el dolor de ya no ser. Y todos caminamos al ritmo simple binario de la cumbia en 2 x 2. Demasiado sencillo, nada exigente. Apenas útil para moverse con cierta cadencia erótica. Berreta por donde lo mire.
Parece haber un intención inmodificable de igualar para abajo. La cultura de la villa, la cultura de la bailanta, la cultura de la barra brava. Ese extraño e inexplicable  orgullo por chupar o fumarse. Una cultura autoimpuesta por una sociedad que adopta gustos y tradiciones cada vez más económicas. Falling down.
En la TV, se muestran las denuncias de corrupción más implacables matizadas con culos bamboleantes y chistes de mal gusto. Con puteadas; esas que tanto garpan por ser entrañablemente populares.
Y uno, ya con bastante camino recorrido, comienza a entender que se trata de un destino inevitable. Que la Argentina ha sido condenada al berretismo. A perpetuidad.
Moral y civismo?
De alguna forma, nos han obliterado el orgullo de la realización individual que nos  caracterizó décadas atrás; la ambición por hacer cosas y hacerlas bien. La exigencia de calidad y hasta de cierta excelencia, que tantos argentinos exhibieron ante el mundo, regalándonos muchos de nuestros mejores pergaminos como sociedad, esos que ya a la mayoría ni siquiera les interesan.
Cuesta pensar que este país vuelva a parir un Favaloro, un Soldi, un Borges o un Spinetta. Un Alfredo Palacios, un De la Torre, un Troilo y, hasta me atrevería a decir, un Alfonsín.
Acá es donde uno no puede evitar ver al peronismo como sapiente forjador de nulidades. Cuando asistimos a la primera vez en que un populismo argentino cumple tercer mandato consecutivo, comprendemos que no sólo se han dilapidado reservas económicas, sino también reservas intelectuales, éticas y morales. El populismo es un vicio caro para cualquier sociedad.
La Argentina tiene sus reservas culturales en default. Y la fábrica dejó de producir. El gobierno que venía a hacer la revolución cultural, terminó confundiendo a todos en un pasticcio ideológico de resultado cero. Antes que culturizar, boludizó. Más, aún.
El fanatismo que domina a una gran parte de los argentinos es claro sinónimo de lo que hablamos. O se está a favor de la vulgaridad intelectual del oficialismo, o se está a favor de la vulgaridad intelectual de la oposición. Todos somos rehenes de la vulgaridad ajena, y terminamos haciéndola propia. Vulgaridad mata moral, sabelo.
Han sido abolidos los límites morales autoimpuestos, de modo tal que todo vale a la hora de llevar agua para el molino propio. Así en el kirchnerismo, para pisotear día tras día aquellas supuestas convicciones, cuanto en la oposición, para burlarse impunemente de un bebé, mientras haga reir a la gilada, o para solicitar el voto mediante vaguedades y propuestas nimias.
Es mal camino el camino del vale todo, especialmente cuando es una sociedad entera la que lo toma. Desde el oficialismo o desde la oposición, no nos diferenciamos a la hora de pifiar. Nadie trata de ser superador. El reino del cero a cero de local, como mejor resultado. – No sé, tiramos unos chorizos en la parrilla y listo -.
Es un camino que conduce a la vulnerabilidad social, cuando se permanece en estado de indefensión ante los poderosos. Cuando una imagen vale más que una palabra honesta y razonada.
Es de lo peor que le puede pasar a una sociedad, perder el sentido de la autocrítica, la capacidad de razonamiento individual y la posibilidad de autoimponerse límites claros desde la decencia. Sin afán superador no hay madurez. Sabelo también.
No extraña que las campañas políticas apelen a lo berreta. Al cabo, los líderes políticos son producto del medio que los engendra. Y desde una sociedad berreta es muy difícil proyectar dirigentes que no lo sean.
- Rómpale cultura y tradición a una sociedad, y entonces podrá penetrarla como le plazca.
- Consiga abolir la capacidad de crítica, y tendrá garantizado el fanatismo que necesita para imponerse.
- Vuélvala vulgar, y  la podrá conducir fácilmente con ideas vulgares.

- Trabaje para que las juventudes no cuestionen, y se asegurará un plácido tránsito hacia sus objetivos.
- Pisotee los valores tradicionales, y los tendrá inermes y a su merced.
Había una vez un extraño país que empezó a ser; pero que, de repente, dejó de ser él mismo, y ya nunca más fue.  Los argentinos no eran vulgares, pero por alguna extraña razón, se volvieron dramáticamente berretas. Como atados a un destino de inmolación.
Desde acá, sabemos, que cuando el mundo tira para abajo, es mejor no estar atado a nada…