lunes, 9 de febrero de 2015

Revolucion y equivocos

Los años 60', 70' fueron años de mucha efervescencia, de mucha ebullición y transformaciones. Dos revoluciones simultaneas comenzaban a desarrollarse. Por un lado, ideológicas, con movimientos de liberación, con acciones sumamente violentas en general, rebeliones sangrientas en pos de la emancipación, grandes batallas ideológicas por otros lados, que desembocaban también en persecuciones ideológicas y, sobre todo, en el inicio del papel mesiánico y delirante de los EEUU de arrogarse el mote de rectores del mundo.  En su mismo vientre, paralelamente al creciente beliscismo, brotaban manifestaciones contrarias, en defensa de la paz, fundamentalmente protagonizadas por miembros de la otra revolución naciente, relacionada principalmente con la música. Nuevos y frenéticos ritmos sacudían la modorra imperante, acompañados en muchos casos con letras relacionadas a esa revolución ideológica que representaban. Y estas dos manifestaciones se extendían por el mundo con caracteristicas diferentes según los distintos lugares.
Las juventudes de esos momentos crecían y se desarrollaban absorviendo a la vez las manifestaciones de esas dos revoluciones simultaneas. Y si bien una revolución estaba dirigida hacia una zona más concreta, más práctica, digamos, hacia lo politico-ideológico, y la otra más hacia lo espiritual, lo profundo de la vida y la existencia,  la natural capacidad juvenil para hacer simbiosis de las cosas, para saber que las cosas no necesariamente deben ser solo de una forma, la capacidad de tener la suficiente apertura mental para saber  tomar de aqui y de allí lo que es mejor, lograban que tanto los ideales de una como de otra revolución, se entremezclaran, se influenciaran entre ellos, logrando una visión absolutamente nueva del mundo.
Mucho tuvieron que luchar y manipular los grandes poderes para lograr que esas manifestaciones (que obviamente no eran favorables a ellos) perdieran su fuerza, su valor, y que lograran extenderse en el tiempo y el espacio.
Viendo hoy la evolución de todas estas manifestaciones, es obvio el absoluto triunfo de los manipuladores. Han logrado tal mezcolanza, tal tergiversación de ideas, sentimientos, anhelos, que escuchar actualmente a alguien "supuestamente" progresista, supuestamente "revolucionario", en general, mueve a risa.
Veamos nuestro país, que es donde vivimos y lo que mejor podemos entender.
Aquellos idealistas de los 70, en su mayoría imbuidos de los ideales de ambas revoluciones entremezcladas, y lamentablemente también, en su mayoría engatusados por el peronismo -uno de los mayores errores de nuestra historia-, y manipulados por siniestros personajes que decían abrazar esos ideales para poder convencerlos, decidieron tomar un camino que nos llevó no sólo a no lograr nada en cuanto a una "supuesta" revolución en lo político-concreto, sino a quedar sumergidos en un vacío pavoroso en relación a la otra revolución, la más profunda, la más verdadera.
Aquellos idealistas que crecían al ritmo de mensajes como "esta noche, el silencio me acompañara/ esta noche, mirar el cielorraso y pensar/ será el punto de partida para comenzar/ esta noche, que no parece ser igual/ me encuentro conmigo pensando que cosa soy yo", o "hombre, niño reacciona ya/ no, no corras más a ciegas/ hay mil cosas que realizar/ y el momento nunca llega./ Ahora es el preciso instante/ en que debo despertarme/ para mirar dentro mio/ donde existe la verdad/ terminar con los sueños y el hastío/ caminar en busca de igualdad/ si es preciso yo voy a luchar/ pero antes debere gritar que quiero paz" también advertencias, del tipo "Sigue siempre adelante sin mirar atrás/ total que te importa un escollo más/ trata siempre de ubicarte en el primer lugar/ que a nadie le interesa si quedás atrás" , decidieron, impulsados por esos siniestros personajes, que había llegado la hora de la revolución, la otra, la política y que, si era necesario, como expresaban otros exponentes de la revolución cultural..."jugo de tomate frio/ en las venas/ en las venas deberás tener".
Hoy, la derrota de la revolución política es absoluta, pero más absoluta es la derrota en la otra, la importante, la cultural. Aquellos exponentes de un mensaje nuevo, de  evolución, de mejores ideales, tiene hoy como herederos a falsos exponentes que la van de excéntricos, de surrealistas ad hoc, que de surrealismo no tiene nada porque no es más que pedos sinsentido, falsos exponentes que sólo buscan el éxito propio mintiendo a la gente con mensajes pseudo-progres, que no son más que pobres faloperos cuyo mensaje, en definitiva, es el que transmiten. Falopa, evación, sinsentido, ruido, ruido, ruido.  Estos si que tienen jugo de tomate frio en las venas.
Para aquellos que supimos vivir al amparo de aquellos nuevos ideales culturales, que no nos dejamos engatusar por aquellos que pretendían hacer creer que el cambio vendría por otro lado, no por el verdadero, no por el profundo, por el camino interior, para aquellos que hoy nos duele en el alma un país que ha elegido una banda de delincuentes para gobernar, porque en sus pobres cabezas hoy les han mezclado tanto las ideas que no son capaces de ver la realidad, estos días son, como también decían los Vox Dei..."azucar amargo".

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