Hoy voy a
contar la historia de alguien que se convirtió poco menos que en un prócer aquí
en la localidad, y la cuento casi de primera mano, porque yo cubrí casi todas
sus actividades para difundir por la radio. En los años ’80, Popy Paolini,
quien en Buenos Aires había estado vinculado con el Patín Artístico, comenzó
una actividad que seguramente ni él mismo imaginó que llegaría hasta donde
llegó. Con su hijo adolescente, que seguramente escuchando al padre contar
anécdotas de hockey sobre patines (en los clubes, Patín Artístico y Hockey son
una misma subcomisión) se entusiasmó, juntó a sus amigos en la casa, y armando
palos de hockey con palos de escoba y una maderita atada en el extremo,
comenzaron a jugar hockey en el patio de su casa, un lugar de cemento de 10
metros x 10. Pasó un tiempo y los chicos se entusiasmaron. Entonces Popy, que
seguía en contacto con la gente del hockey, pactó un partido en Avellaneda con
el club Racing, campeón de la categoría cadetes en los últimos tres años
anteriores. Fueron… y los chicos de Popy le ganaron al campeón!!!!! Muchos años
después, Popy todavía seguía cargando al presidente de la comisión por esa
derrota!!!!! Claro, los chicos estaban cada vez más entusiasmados, entonces
Popy fue a hablar con uno de los clubes de acá, y le dieron el espacio que
entonces se utilizaba apenas como cancha de básquet. Con el tiempo, allí se fue
armando la escuelita de hockey, y cada vez sumando más chicos, juveniles,
cadetes e infantiles. Cuando ya había
equipos formados en varias de las categorías, se empezó a competir, primero
algunos amistosos con equipos de Mar del Plata, después en el propio campeonato
marplatense. Los domingos, cuando generalmente se jugaban los partidos,
partíamos a la mañana en micro (que proporcionaba la municipalidad) hacia allá,
y yo los acompañaba siempre para traer la información a la radio, al otro día
ya que la vuelta era por la noche tarde. Claro que mientras tanto, en las casas
de los chicos que jugaban, se había creado cierto clima de resquemor hacia
Popy, ya que los chicos estaban todo el día hablando de que “pero Popy dijo” y “Popy
esto y Popy aquello”. El, con toda calma y serenidad, fue hablando con todos
los padres, y poco a poco se los fue ganando a todos, al punto que cuando el
club, por problemas internos, dejó de apoyar tanto la actividad, se formó una subcomisión de
padres que se encargaba de recaudar los fondos para solventar la actividad,
viajes, equipos, etc. Además de que muchos viajaban con el equipo para hacer de
hinchada. Otro año, se decidió ir a
participar del campeonato de la Federación Porteña. Nunca voy a olvidar un
partido en el club Velez Sarfield. El resultado final en los juveniles fue 3-2,
no estoy seguro si ganaron o perdieron, no importa tanto, pero si escuchar
algunos viejos asistentes del club diciendo “hace años que no veo un mejor partido de hockey”. Otro año, con los contactos de Popy, se le
otorgó a San Clemente la organización del Campeonato Argentino de Hockey, donde
vinieron equipos de San Juan (cuna del hockey en el país) Mendoza y varias
provincias más. Una semana entera a puro hockey, inolvidable! Al poco tiempo,
yo me fui de acá y perdí todo lo que siguió después. En el año 2003 volví, y ya el hockey no existía. Un
poco después me entero que Sergio Scachi, profesor de educación física y que
debe haber empezado como infantil con Popy, había comenzado de vuelta con una
escuelita.
Claro,
había llegado también la modernidad, internet y esas cosas. Popy tenía también
su perfil en Facebook. La primera vez que vi una publicación suya, me asombré.
Tenía tantas, pero tantas faltas de ortografía, que la única conclusión posible
es que ese hombre, probablemente no hubiera pasado de cuarto, quinto grado de
la escuela primaria! Y sin embargo, había sido el mentor de una actividad increíble,
había sido guía y cultor de buena parte de la educación y ejemplo de tantos y
tantos chicos! Y hoy seguía apoyando la actividad emprendida por su alumno.
(En la
foto, a un lado Popy y al otro Sergio)

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