GRACIAS, SEÑORA PRESIDENTA
Gracias, señora presidenta. Muchas gracias. Un millón de gracias (a Ud. que le gusta tanto amarrocar millones para proteger el futuro de sus hijitos -Inútiles para Todo Servicio, ya que también le gusta tanto recurrir a términos militares, tales como "los soldados de" etc.) Muchísimas gracias porque, para los que no entendíamos de qué iba este gobierno, para los que, sin comprender demasiado, albergábamos la leve -muy leve, por cierto, o... no tanto, bah- sospecha de que más que una asociación de ideas, se trataba de una asociación ilícita, Ud., sólo Ud., con su esclarecida voz que diariamente nos regala por la cadena del inodoro nacional, Ud. solita, sin ayuda de nadie - porque NADIE puede más que Ud., nos ha esclarecido definitivamente sobre lo que ocurre en nuestro maltratado país. Ud., tan sólo Ud., ha encontrado el término exacto que la define a Ud., y a todos los que la acompañan. Ud., y tan sólo Ud., ha dado con la palabra justa, correcta, perfectamente a medida, a través de la cual pasarán a formar parte de la Historia Argentina. Ud. y tan sólo Ud. -aunque en verdad intentó referirse a los pobres infelices jubilados a los que Ud. les ha robado tanto- encontró LA PALABRA QUE LOS DEFINE. Ya no será necesario hablar de los kukas, los K, ni nada de eso. A partir de ahora, y gracias una vez más a su esclarecida voz, podremos referirnos a Ustedes como lo que realmente son: CARANCHOS. Y haciendo "honor" a su apellido - y con permiso de la Real Academia Española, pasarán a la historia como lo que es su verdaderaq esencia: LOS KARANCHOS.
Una vez más, señora presidenta, gracias, y que Dios le de el fin que estos asquerosos animalejos a los que Ud. y sus secuaces representan, merecen: lento, muy lento, y con mucho, mucho sufrimiento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario