sábado, 2 de octubre de 2021


 

Entrevista de Jon Rappoport a un ex investigador de vacunas (Dr. Mark Randall es el seudónimo de un investigador de vacunas que trabajó por muchos años en los laboratorios de importantes compañías farmacéuticas y en el Instituto Nacional de la Salud del gobierno de los Estados Unidos).

Pregunta: En una época, usted estuvo seguro de que las vacunas eran el sello distintivo del la buena medicina.

Respuesta: Sí, lo estuve. Ayudé a desarrollar algunas vacunas. No diré cuáles.

P: ¿Por qué no?

R: Deseo preservar mi privacidad.

P: ¿De modo que usted piensa que podría tener problemas si hablara públicamente?

R: Creo que podría perder mi pensión.

P: ¿Por qué motivos?

R: Los motivos no importan. Esta gente tiene maneras de ocasionarle problemas a uno, cuando usted fue en otro tiempo miembro del Club. Conozco una o dos personas que fueron puestas bajo vigilancia, que fueron acosadas.

P: ¿Acosadas por quién?

R: Por el FBI.

P: ¿Realmente?

R: Seguro. El FBI utilizó otros pretextos. La IRS ( la Tesorería de los USA, de la cual depende, entre otras costas, el cobro de impuestos) puede venir de visita también.

P: Allá va la libertad de palabra.

R: Yo fui parte del “círculo íntimo”. Si ahora comienzo a dar nombres y a hacer acusaciones específicas contra investigadores, me encontraría en un mundo de disturbios.

P: ¿Qué se encuentra en el fondo de estos esfuerzos de acoso?

R: Las vacunas son la última defensa de la medicina moderna. Las vacunas son la máxima justificación de la “brillantez” general de la medicina moderna.

P: ¿Usted cree que a la gente se le debería permitir elegir si desean o no que se les apliquen vacunas?

R: En un nivel político, sí. En un nivel científico, la gente necesita información, para que puedan elegir bien. Una cosa es decir que la elección es buena. Pero si la atmósfera está llena de mentiras, ¿cómo puede usted elegir? También si la FDA (Food and Drug Administration, Administración de los Alimentos y los Medicamentos) fuera conducida por personas honorables, estas vacunas no obtendrían licencias. Serían investigadas hasta una pulgada de sus vidas.

P: Hay historiadores médicos que dicen que la declinación general de las enfermedades no se debió a las vacunas.

R: Lo sé. Durante largo tiempo, ignoré su trabajo.

P: ¿Por qué?

R: Porque estaba atemorizado de lo que podría descubrir. Yo estaba en el negocio de desarrollar vacunas. Mi subsistencia dependía de seguir trabajando.

P: ¿Y entonces?

R: Hice mi propia investigación.

P: ¿A qué conclusión llegó?

R: La declinación de las enfermedades se debe a condiciones de vida mejoradas.

P: ¿Qué condiciones?

R: Agua más limpia. Sistemas de cloacas avanzados. Nutrición. Alimentos más frescos. Una disminución en la pobreza. Los gérmenes pueden estar en todas partes, pero si usted está saludable, no contrae las enfermedades con tanta facilidad.

P: ¿Qué sintió cuando usted concluyó su propia investigación?

R: Desesperación. Sentí que estaba trabajando en un sector basado en una colección de mentiras.

P: ¿Algunas vacunas son más peligrosas que otras?

R: Sí. La inyección de DPT (difteria, tétanos y tos ferina), por ejemplo. La MMR (vacuna triple viral, sarampión, tétanos y rubéola). Pero algunos lotes de una vacuna son más peligrosos que otros lotes de la misma vacuna. En lo que a mí respecta, todas las vacunas son peligrosas.

P: ¿Por qué?

R: Varias razones. Implican al sistema inmunológico en un proceso que tiende a comprometer la inmunidad. Pueden causar de hecho la enfermedad que se supone previenen. Pueden causar otras enfermedades distintas de las que se supone previenen.

P: ¿Por qué se nos citan estadísticas que parecen probar que las vacunas han sido tremendamente exitosas en la eliminación de enfermedades?

R: ¿Por qué? Para dar la ilusión que estas vacunas son útiles. Si una vacuna suprime los síntomas visibles de una enfermedad como el sarampión, todo el mundo supone que la vacuna es un éxito. Pero, bajo la superficie, las vacunas pueden dañar al sistema inmunológico mismo. Y si ocasionan otras enfermedades -por ejemplo, meningitis- el hecho es disimulado, porque nadie cree que la vacuna puede hacer eso. Se pasa por alto la conexión.

P: Se dice que la vacuna contra la viruela barrió con la viruela en Inglaterra.

R: Sí. Pero cuando uno estudia las estadísticas disponibles, uno obtiene otro enfoque.

P: ¿Cuál es?

R: Hubo ciudades en Inglaterra donde la gente que no se vacunó no tuvo viruela. Hubo lugares donde la gente vacunada experimentó epidemias de viruela. Y la viruela ya estaba declinando antes de la introducción de la vacuna.

P: ¿Así que usted afirma que se nos ha brindado una historia falsa?

R: Sí. Eso es exactamente lo que estoy diciendo. Es una historia que ha sido elaborada para convencer a la gente que las vacunas son invariablemente seguras y efectivas.

P: Ahora bien, usted trabajó en laboratorios, donde la pureza era una cuestión de hecho.

R: La gente cree que estos laboratorios, estas instalaciones de fabricación, son los lugares más limpios del mundo. Esto no es verdad. La contaminación ocurre todo el tiempo. Usted tiene toda clase de deshechos introducidos en las vacunas.

P: ¿Por ejemplo el virus SV40 del mono que se deslizó en la vacuna antipoliomielitis?

R: Bueno sí, eso sucedió. Pero eso no es lo que yo quiero decir. El SV40 entró en la vacuna antipolio, porque la vacuna fue fabricada utilizando riñones de mono. Pero estoy hablando de otra cosa. Las condiciones de hecho de los laboratorios. Los errores. Los errores por descuido. El SV40, que luego fue hallado en algunos tumores cancerosos, eso fue lo que yo llamaría un problema estructural. Fue una parte aceptada del proceso de fabricación. Si usted utiliza riñones de mono, usted abre las puertas a gérmenes que usted desconoce que están en esos riñones.

P: O.K. pero ignoremos por un momento esa distinción entre diferentes tipos de contaminantes. ¿Qué contaminantes halló usted durante sus largos años de trabajo con las vacunas?

R: Bien. Le daré algunos de los que encontré, y le daré también lo que mis colegas hallaron. He aquí una lista parcial. En la vacuna antisarampionosa Rivanex, hallamos varios virus del pollo. En la vacuna de la polio, hallamos la ameba acantameba, que es una ameba llamada “comedora de cerebro”. En la vacuna de la polio, hallamos citomegalovirus de simios. Hallamos virus espumoso de los simios en la vacuna rotavirus. Virus del cáncer de los pájaros en la vacuna MMR. Varios microorganismos en la vacuna contra el ántrax. He hallado inhibidores de enzimas potencialmente peligrosos en varias vacunas. Virus del pato, del perro y del conejo en la vacuna contra la rubéola. Virus de leucosis aviaria en la vacuna antigripal. Pestivirus en la vacuna MMR.

P: Déjeme que pase esto en limpio. ¿Estos son todos contaminantes que no se corresponden con las vacunas?

R: Así es. Y si uno trata de calcular qué daño pueden causar estos contaminantes, bueno, nosotros realmente no lo sabemos, porque no se han hecho pruebas, o se han hecho muy pocas pruebas. Es un juego de ruleta. Uno toma sus riesgos. Asimismo, mucha gente no sabe que algunas vacunas antipolio, vacunas adenovirus, de la rubéola y de la hepatitis A y vacunas antisarampionosas han sido hechas con tejidos tomados de fetos humanos abortados. He hallado lo que creí eran fragmentos bacterianos y poliovirus en estas vacunas, de cuando en cuando, que pueden haber procedido de ese tejido fetal. Cuando uno busca contaminantes en las vacunas, uno puede encontrarse con material que es curioso. Uno sabe que no debería estar allí pero uno no sabe qué es realmente lo que uno ha hallado. He encontrado lo que creí era un “fragmento” muy pequeño de cabello humano y también moco humano. He hallado lo que sólo puede ser llamado “proteína extraña” que podría querer decir cualquier cosa. Podría significar proteína de los virus.

P: Las campanas de alarma están sonando por todas partes.

R: ¿Cómo cree usted que me sentí? Recuerde, ese material va al flujo sanguíneo sin pasar a través de algunas de las defensas inmunológicas ordinarias.

P: ¿Cómo fueron recibidos sus hallazgos?

R: Básicamente, fue: no te preocupes, esto no se puede evitar. Al fabricar vacunas, uno utiliza tejidos de varios animales, y así es como sucede este tipo de contaminación. Por supuesto, no estoy siquiera mencionando los químicos Standard, como el formaldehído, el mercurio y el aluminio que se insertan a propósito en las vacunas.

P: Esta información es considerablemente pasmosa.

R: Sí. Y estoy mencionando sólo algunos de los contaminantes biológicos. ¿Quién sabe cuántos más hay? Hay otros que no encontramos porque no pensamos en buscarlos. Si, por ejemplo, se ha utilizado tejido de un pájaro para fabricar una vacuna: cuántos gérmenes posibles pueden estar en ese tejido. No tenemos ni idea. No tenemos ni idea de qué podrían ser, o qué efectos podrían tener en los seres humanos.

P: ¿Y más allá del tema de la pureza?

R: Uno está tratando con una premisa básicamente defectuosa con respecto a las vacunas. Que ellas intrincadamente estimulan al sistema inmunológico para crear condiciones para inmunidad respecto a una enfermedad. Esta es la premisa mala. No funciona de esa manera. Se supone que una vacuna “crea” anticuerpos que, indirectamente, ofrecen protección contra la enfermedad. Sin embargo, el sistema inmunológico es mucho más amplio y está mucho más implicado que los anticuerpos y sus “células asesinas” relacionadas.

P: ¿El sistema inmunológico es?

R: El cuerpo entero, en realidad. Más la mente. Uno podría decir que todo es sistema inmunológico. Por esa razón uno puede tener, en medio de una epidemia, individuos que permanecen sanos.

P: De modo que el nivel de salud general es importante.

R: Más que importante. Vital.

P: ¿De qué manera se presentan falsamente las estadísticas de las vacunas?

R: Hay varios modos. Por ejemplo, suponga usted que 25 personas que han recibido la vacuna de la hepatitis B presentan hepatitis. Bueno, la hepatitis B es una enfermedad del hígado. Pero uno puede llamar enfermedad del hígado a muchas cosas. Uno puede cambiar el diagnóstico. Entonces, uno ha ocultado la causa real del problema.

P: ¿Y eso sucede?

R: Todo el tiempo. TIENE que suceder. Los médicos suponen automáticamente que las personas que reciben vacunas NO contraen la enfermedad contra la cual se supone ahora que están protegidas. Y eso es exactamente lo que los médicos suponen. Vea usted, es un razonamiento circular. Es un sistema cerrado. No admite fallas. No hay falla posible. Si una persona que recibió la vacuna contra la hepatitis contrae hepatitis, o alguna otra enfermedad, la suposición automática es: esto no tuvo nada que ver con la vacuna.

P: Durante los años en que usted trabajó en el campo de las vacunas: ¿cuántos médicos encontró usted que admitiesen que las vacunas eran un problema?

R: Ninguno. Había algunos pocos que cuestionaban privadamente lo que estaban haciendo. Pero nunca lo harían públicamente, incluso dentro de sus compañías.

P: ¿Cuál fue el punto decisivo para usted?

R: Tenía un amigo cuyo bebé murió luego de una inyección de DPT.

P: ¿Usted investigó?

R: Sí, informalmente. Encontré que este bebé era completamente saludable antes de la vacunación. No había motivo alguno para su muerte, a excepción de la vacuna. Por supuesto, quería creer que el bebé había recibido una vacuna en mal estado, de una partida mala. Pero a medida que investigué este asunto más a fondo, hallé que esa no era la causa en este caso. Me vi arrastrado hacia una espiral de dudas que se acrecentaban con el tiempo. Seguí investigando. Encontré que, contrariamente a lo que yo pensaba, las vacunas no son probadas en forma científica.

P: ¿Qué quiere usted decir?

R: Por ejemplo, no se hacen estudios a largo plazo respecto a ninguna vacuna. El seguimiento a largo plazo no se hace de un modo cuidadoso. ¿Por qué? Porque nuevamente, se supone que las vacunas no causan problemas. De modo que por qué alguien controlaría. Además de esto, está definida una reacción a la vacuna de manera que se dice que todas las reacciones malas ocurren muy pronto luego que se aplica la inyección. Pero esto no tiene sentido.

P: ¿Por qué no tiene sentido?

R: Porque la vacuna obviamente actúa en el cuerpo por un largo período de tiempo luego de su aplicación. Una reacción puede ser gradual. El deterioro puede ser gradual. Los problemas neurológicos se pueden desarrollar a lo largo del tiempo. Así lo hacen en diversas condiciones, incluso de acuerdo a un análisis convencional. De manera que ¿por qué no habría de ser éste el caso con las vacunas? Si el envenenamiento químico puede ocurrir gradualmente, por qué no podría darse el mismo caso con una vacuna que contiene mercurio.

P: ¿Y esto es lo que usted halló?

R: Sí. Uno está tratando con correlaciones, la mayor parte del tiempo. Las correlaciones no son perfectas. Pero si uno tiene a 500 padres cuyos hijos han sufrido daño neurológico durante un período de un año luego de haber recibido una vacuna, esto debería ser suficiente para desencadenar una investigación intensa.

P: ¿Esto ha sido suficiente?

R: No. Nunca. Esto le dice algo a uno en forma inmediata.

P: ¿Qué es?

R: La gente que lleva a cabo la investigación no está realmente interesada en observar los hechos. Suponen que las vacunas son seguras. De modo que, si investigan, salen con exoneraciones de las vacunas. Ellos dicen “Esta vacuna es segura”. Pero sobre qué basan estos juicios. Se basan en definiciones e ideas que descartan de plano la condena de la vacuna.

P: Hay numerosos casos en los que una campaña de vacunación ha fallado. En los que la gente ha contraído la enfermedad contra la cual había sido vacunada.

R: Sí, hay muchos casos así. Y allí la evidencia simplemente es ignorada. Es descartada. Los expertos dicen  -si es que dicen algo- que se trata tan sólo de una situación aislada, pero en conjunto, que la vacuna ha demostrado ser segura. Pero si uno suma todas las campañas de vacunación en donde se han presentado daños y enfermedad, uno comprende que NO SON situaciones aisladas.

P: ¿Discutió usted los temas de los que estamos hablando con colegas, cuando usted estaba todavía trabajando en el “sistema” de las vacunas?

R: Sí, lo hice.

P: ¿Qué pasó?

R: Varias veces se me dijo que me mantuviese quieto. Se me dijo claramente que debería volver al trabajo y olvidar mis aprensiones. En algunas pocas ocasiones, hallé miedo. Los colegas trataban de evitarme. Sentían que podían ser caratulados como “culpables por asociación”. Caratulados con “culpa por asociarse conmigo”. Me aseguré de no crear problemas para mí mismo.

P: Si las vacunas realmente causan daño: ¿por qué se las administra?

R: En primer término, no existe un “si”. Las vacunas realmente causan daño. Es una cuestión más difícil decidir si causan daño en aquéllas personas que parecen no mostrar daño alguno. . Allí uno está tratando con el tipo de investigación que debería hacerse, pero que no se hace. Los investigadores deberían estar tratando de descubrir una suerte de mapa, o carta de flujos, que indique exactamente lo que las vacunas hacen en el cuerpo desde el momento en que entran. Esta investigación no ha sido hecha. En cuanto a por qué se las administra, podríamos sentarnos aquí por dos días y discutir todas las razones. Como usted dijo muchas veces, en diferentes capas del sistema la gente tiene sus motivos. Dinero, miedo de perder el trabajo, el deseo de hacer méritos ante el “sistema”, prestigio, premios, promoción, idealismo erróneo, hábito impensado, y así sucesivamente. Pero, en los niveles más altos del “cártel” médico, las vacunas son una prioridad porque están debilitando el sistema inmunológico. Sé que puede ser duro de aceptar, pero es la verdad. El “cártel” médico, en su nivel más elevado, no se dedica a ayudar a la gente, se dedica a dañar a la gente, a debilitarla. A matarla. En cierto punto de mi carrera, tuve una larga conversación con un hombre que ocupaba un alto cargo gubernamental en una nación africana. Me dijo que estaba muy consciente de esto. Me dijo que WHO (Organización Mundial para la Salud ) está al frente de esos intereses de despoblamiento. Hay una corriente subterránea digamos, en África, formada por varios funcionarios que están tratando ansiosamente de cambiar la suerte de los pobres. Esta red de gente sabe lo que está sucediendo. Ellos saben que las vacunas han sido utilizadas, y lo siguen siendo, para destruir sus países, para dejarlos maduros para ser tomados por los poderes “globalistas”. Tuve la oportunidad de hablar con varias de estas personas de la red.

P: ¿Thabo Mbeki, el Presidente de Sud África, está al tanto de esta situación?

R: Yo diría que está parcialmente al tanto. Quizás no está plenamente convencido, pero está en camino de comprender toda la verdad. El ya sabe que el HIV es un fraude. El sabe que las drogas contra el SIDA son venenos que destruyen el sistema inmunológico. El también sabe que si habla, de cualquier modo, respecto al tema de las vacunas, será tildado de loco. Tiene bastantes problemas con relación a su posición respecto al tema del SIDA.

P: Esta red de la cual usted habla

R: Ha acumulado una gran cantidad de información respecto a las vacunas. La cuestión es: cómo se montará una estrategia exitosa. Para esta gente, éste es un asunto difícil.

P: ¿Y en las naciones industrializadas?

R: El “cártel” médico tiene un dominio completo, pero está disminuyendo. Principalmente porque la gente tiene la libertad de cuestionar las medicinas. Sin embargo, el asunto de la elección (el derecho de tomar o rechazar cualquier medicamento) no toma impulso, estos mandatos venideros respecto a vacunas contra las armas biológicas van a ganar la partida. Esta es una época importante.

P: La furia con relación a la vacuna contra la hepatitis B parece un buen camino.

R: Así lo pienso, sí. Decir que los bebés deben recibir la vacuna – y luego, a renglón seguido, decir que las personas contraen hepatitis B por contactos sexuales y agujas compartidas – es una yuxtaposición ridícula. Las autoridades médicas tratan de cubrirse diciendo que unos 20.000 niños en los Estados Unidos contraen cada año hepatitis B “por causas desconocidas” y que por esta razón todos los bebés deben recibir la vacuna. Yo discuto esa cifra de 20.000 y los estudios que la respaldan.

P: Andrew Wakefield, el médico británico que descubrió la relación entre la vacuna MMR y el autismo, acaba de ser despedido de su trabajo en un hospital de Londres.

R: Sí, Wakefield brindó un gran servicio. Sus correlaciones entre la vacuna y el autismo son pasmosas. Quizás sepa usted que la esposa de Tony Blair está relacionada con la salud alternativa. Existe la posibilidad que a su niño no le haya sido suministrada la MMR : Recientemente, Blair esquivó la pregunta en una conferencia de prensa, y lo hizo parecer como si simplemente estuviera objetando preguntas invasoras de su “vida personal y familiar”. De todos modos, creo que su esposa ha sido amordazada. Creo que, si se le diera la oportunidad, ella diría al menos que siente simpatía por todas las familias que han salido al descubierto y han manifestado que sus niños fueron severamente dañados por la MMR.

P: Los periodistas británicos deberían tratar de llegar a ella.

R: Han estado tratando. Pero yo creo que ella ha acordado con su esposo mantenerse en silencio, suceda lo que suceda. Podría hacer mucho bien si rompiese su promesa. Se me ha dicho que ella está bajo presión, y no solamente de parte de su marido. En el nivel que ella ocupa, el MI6 y las autoridades británicas de salud entran en escena. Se considera el tema como un asunto de seguridad nacional.

P: Bueno, es seguridad nacional, una vez que uno entiende al “cártel” médico.

R: Es seguridad global. El “cártel” opera en cada país. Guarda celosamente la santidad de las vacunas. Cuestionar a estas vacunas está en el mismo nivel que si un obispo del Vaticano cuestionase la santidad del sacramento de la Eucaristía en la Iglesia Católica.

P: Sé que una celebridad de Hollywood que ha manifestado públicamente que él no se aplicará una vacuna está cometiendo un suicidio de carrera.

R: Hollywood está poderosamente vinculado al “cártel” médico. Hay varias razones, pero una de ellas es simplemente que un actor que es famoso puede acarrear una vasta cantidad de publicidad si dice ALGUNA COSA. En 1992, estuve presente en vuestra manifestación contra la FDA (Administración de alimentos y medicamentos) en el centro de Los Ángeles. Uno o dos actores hablaron contra la FDA. Desde entonces, a usted le resultaría sumamente difícil encontrar un actor que haya hablado contra el “cártel” médico.

P: ¿Dentro del National Institute of Health (Instituto Nacional de la Salud ) cuál es el estado de ánimo, cuál es el enfoque mental básico?

R: La gente compite por el dinero para investigación. La última cosa en la que pensarían es en desafiar el “statu quo”. Ya se encuentran en una guerra intramuros por ese dinero. No necesitan más disturbios. Es un sistema muy insular. Depende de la idea de que, en todos sentidos, la medicina moderna es muy exitosa en cada frontera. Admitir problemas sistémicos en cualquier área es sembrar dudas sobre la totalidad de la empresa. Uno podría por lo tanto que el NIH es el último lugar en el cual uno podría considerar llevar a cabo una manifestación. Pero justamente el reverso es cierto. Si cinco mil personas se presentasen allí exigiendo una rendición de cuentas acerca de los beneficios reales de ese sistema de investigación, exigiendo saber qué beneficios reales para la salud han sido brindados al público a partir de los millares de millones de dólares desperdiciados encaminados a esa institución, algo podría desencadenarse. Una chispa podría dispararse. Uno podría conseguir, sin más manifestaciones, toda suerte de resultados. Los investigadores — algunos — podrían comenzar a filtrar información.

P: Una buena idea.

R: Gente de traje parada tan cerca de los edificios como lo permita la policía. Gente en trajes de negocios, gente en ropa de jogging, madres y bebés. Gente de buena posición. Gente pobre. Toda clase de gente.

P: ¿Qué hay acerca del poder destructivo combinado de ciertas vacunas que se les da a los bebés en estos días?

R: Es una parodia y un crimen. No hay estudios reales de ninguna profundidad que se hayan llevado a cabo respecto a este tema. Nuevamente, la suposición es que las vacunas son seguras, y por lo tanto cualquier cantidad de vacunas administradas juntas es igualmente segura. Por lo tanto el daño potencial aumenta cuando se dan muchas de ellas en un corto período de tiempo.

P: Luego, tenemos la temporada de la gripe de otoño.

R: Sí. Como si solamente durante el otoño estos gérmenes flotaran a los Estados Unidos desde Asia. El público se traga esa premisa. Si sucede en Abril, es un resfrío severo. Si sucede en Octubre, es la gripe.

P: ¿Usted lamenta haber trabajado todos esos años en el campo de las vacunas?

R: Sí. Pero luego de esta entrevista, lo lamentaré un poco menos. Y trabajo de otras maneras. Doy información a ciertas personas, cuando pienso que la utilizarán bien.

P: ¿Qué cosa es la que usted quiere que el público comprenda?

R: Que la carga de la prueba para establecer la seguridad y la efectividad de las vacunas descansa sobre la gente que las fabrica y la licencia para uso público. Sólo eso. La carga de la prueba no descansa sobre usted o sobre mí. Y para prueba uno necesita estudios a largo plazo bien diseñados. Uno necesita entrevistar a las madres y prestar atención a lo que las madres dicen respecto a sus bebés y a lo que les sucede luego de la vacunación. Uno necesita todas esas cosas. Las cosas que no están allí.

P: Las cosas que no están allí.

R: Sí.

P: Pera evitar cualquier confusión, me gustaría que usted revise, una vez más, los problemas de enfermedad que las vacunas pueden causar. ¿Qué enfermedades, cómo sucede esto?

R: Básicamente, estamos hablando de dos resultados potencialmente dañinos. Uno, la persona contrae la enfermedad contra la cual fue vacunada. Contrae la enfermedad de la cual se supone que la vacuna lo protege. Porque, alguna versión de la enfermedad está en la vacuna, para empezar. O dos, no contrae ESA enfermedad, pero en algún período posterior, desarrolla otra condición que es causada por la vacuna. Esa condición podría ser el autismo, lo que se llama autismo, o podría ser alguna otra enfermedad como la meningitis. Podría convertirse en una persona mentalmente discapacitada.

P: ¿Existe alguna manera de comparar la frecuencia relativa de estos distintos desenlaces?

R: No. Porque el seguimiento es pobre. Sólo podemos conjeturar. Si uno pregunta, sobre una población de cien mil niños vacunados contra el sarampión, cuántos contraen sarampión, y cuántos desarrollan otros problemas debidos a la vacuna, no hay una respuesta confiable. Esto es lo que estoy diciendo. Las vacunas son una superstición. Y con las supersticiones, uno no obtiene hechos que pueda utilizar. Uno obtiene solamente historias, la mayoría de las cuales están destinadas a reforzar la superstición. Pero, sobre la base de muchas campañas de vacunación, uno puede armar una narrativa que revela algunas cosas muy perturbadoras. La gente ha sido dañada. El daño es real, y puede ser profundo y puede significar la muerte. El daño NO está limitado a algunos pocos casos, como se nos ha hecho creer. En los Estados Unidos, hay grupos de madres que están atestiguando acerca del autismo y las vacunas de la infancia. Están saliendo afuera y poniéndose de pié en las asambleas. Están tratando esencialmente de llenar la brecha creada por los investigadores y los médicos que le dan la espalda a toda la cuestión.

P: Permítame que le pregunte esto. Si uno tomase un niño por ejemplo, en Boston, y criase a ese niño con buena alimentación nutritiva y le hiciera hacer ejercicio todos los días y fuese amado por sus padres, y no se le suministrase la vacuna antisarampionosa, ¿cuál sería su estado de salud comparado con el niño Standard de Boston que come mal y ve cinco horas de TV por día y recibe la vacuna antisarampionosa?

R: Por supuesto que hay muchos factores implicados, pero yo apostaría por el mejor estado de salud del primer niño. Si tiene sarampión, si lo tiene a los nueve años, las chancees son que será mucho más leve que el sarampión que podría contraer el segundo niño. Yo apostaría al primer niño en todo momento.

P: ¿Cuánto tiempo trabajó usted con vacunas?

R: Un largo tiempo. Más de diez años.

P: ¿Mirando hacia atrás ahora: puede usted recordar alguna buena razón para decir que las vacunas son exitosas?

R: No, no puedo. Si tuviera un hijo ahora, lo último que permitiría es la vacunación. Me mudaría de Estado si tuviese que hacerlo. Cambiaría de apellido familiar. Desaparecería. Con mi familia, no digo que tendría que llegar a este extremo. Hay formas de hacer a un lado el sistema con gracia, si uno sabe cómo actuar. Hay exenciones que uno puede declarar, en cada Estado, basadas en criterios religiosos y/o filosóficos. Pero si la presión se hiciese intolerable, me iría.

P: Y sin embargo hay niños por todas partes que reciben las vacunas y parecen estar saludables.

R: La palabra operativa es “parecen”. ¿Qué hay de los niños que no pueden concentrarse en sus estudios? ¿Qué hay de los niños que tienen ataques de rabieta de vez en cuando?

¿Qué hay de los niños que no están en la plena posesión de sus facultades mentales? Sé que hay muchas causas para estas cosas, pero las vacunas son una causa, yo no correría el riesgo. Y, francamente, no veo razón alguna para permitir que el Gobierno tenga la última palabra. La medicina gubernamental es, en base a mi experiencia, muy a menudo, una contradicción de términos. Uno recibe lo uno o lo otro, pero no ambos a la par.

P: De modo que llegamos al campo de juegos nivelado.

R: Sí. Permítase a aquellos que quieren la vacuna que la reciban. Permítase a los disidentes que las declinen. Pero, como dije antes, no hay campo de juego nivelado si el campo está entretejido de mentiras. Y cuando los bebés están implicados, uno tiene a los padres que toman todas las decisiones. Esos padres necesitan una fuerte dosis de verdad. ¿Qué hay acerca del niño del cual hablé que murió por la inyección de la DPT ? ¿Sobre la base de qué información actuaron sus padres? Les puedo decir que estaba pesadamente sesgada. No era información real.

P: La gente de relaciones públicas médica, junto con la prensa, espantan a los padres con calamitosos escenarios de qué podría suceder si sus niños no son vacunados.

R: Hacen que el rehusar la vacuna parezca un crimen. Lo equiparan con ser malos padres. Uno combate esto con mejor información. Siempre es un desafío enfrentar a las autoridades. Y sólo uno puede decidir si hacerlo o no. Es responsabilidad de cada persona tomar una decisión. Al “cártel” médico le gusta esa apuesta. Apuesta a que el temor ganará.

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  El Dr. Mark Randall es el seudónimo de un investigador de vacunas que trabajó por muchos años en los laboratorios de importantes compañías farmacéuticas y en los Institutos Nacionales de la Salud del gobierno de los Estados Unidos. Mark se retiró durante la pasada década. Dice que estaba “disgustado con lo que descubrió acerca de las vacunas”.

Como ustedes saben, desde que comenzó la era de no más noticias falsas, he estado lanzando un ataque contra afirmaciones no-científicas y peligrosas acerca de la seguridad y efectividad de las vacuna.

Mark ha sido una de mis fuentes.

El es un poco reticente para hablar en público, incluso bajo la cobertura del anonimato, pero con la presión actual para hacer obligatorias las vacunas – con penalidades tales como la cuarentena acechando en las alas – ha decidido romper el silencio.

El vive en retiro confortablemente, pero como muchas de mis fuentes de larga data, ha desarrollado una conciencia acerca de su trabajo anterior. Mark está bien consciente acerca del alcance del “cártel” médico y sus objetivos de despoblamiento, control mental, y debilitamiento general de las poblaciones.

 

martes, 20 de julio de 2021

EL VIRUS TELEVISADO



 

EL VIRUS TELEVISADO


Pensar que con el simple hecho de mencionar en todo el mundo los muertos de cada día de TODOS LOS AÑOS, se creó una falsa pandemia que tiene al mundo aterrorizado, metido debajo de la cama, obligados a usar un bozal que sólo sirve para perjudicar la salud, a mantener distancias ridículas que no sirven para nada, a aislarse durante una semana, 10 días, 14 días, según se les cante a los idiotas útiles al servicio del poder porque pueden “contagiar”, cuando es una vulgar mentira que haya contagios.

Pensar que todo el circo se manipula a través de unos tests que no sirven absolutamente para detectar nada, y se aumentan o disminuyen los testeos según convenga para mantener el terror, o aflojar la tensión cuando les conviene.

Pensar que todo eso se inventó con la única finalidad de crear unas “vacunas” que no son otra cosa que experimentos genéticos destinados a provocar un genocidio. Pero claro, no pueden hacerlo de golpe, tan abiertamente que se cree un pánico a los tales experimentos que sea contraproducente a sus propósitos, entonces, con la excusa de que todavía están en fase “experimental” a la mayoría de los “vacunados” se les pone placebo, y aún así las muertes aumentan, aunque claro, no en proporción tan alarmante, y además se tapan esas muertes con más mentiras.

Pensar que, entre las mentiras que circulan por los medios oficiales, y la información bien intencionada por medios alternativos por parte de quienes no creen en esta farsa, crea tanta confusión y dudas aún entre quienes no creemos ni por un segundo en ella, es difícil argumentar en contra para convencer a otros que estén en dudas.  Entonces, escuchamos a los médicos, infectólogos, biólogos, investigadores bien intencionados, y te hablan de que el “virus” nunca fue secuenciado, por lo tanto NO EXISTE en realidad, como no fueron secuenciados ninguno de los famosos SARCS, por lo que es lógico pensar que tampoco existen ni existieron nunca.

Pensar que todo esto vienen creándolo desde hace tiempo, introduciendo todo tipo de metales en casi todo lo que consumimos, metales que son necesarios para absorver las ondas electromagnéticas que, sobre todo, van a lanzar a través de las antenas 5G cuando las pongan en marcha. Y entonces sí, los vacunados mucho más, pero todos vamos a estar en peligro de muerte salvo que actuemos para evitarlo, para limpiar nuestro organismo y aumentar nuestra defensas naturales para que no puedan afectarnos.

Pero te hablan de que el virus hace esto, y esto, y lo otro. Y de que las cepas, y las cepas son los vacunados, no son otra cosa. Y bla, bla, bla. El virus no existe!. Los contagios no existen!. El único virus es la televisión!

Pensar, algo tan en desuso últimamente.

 

 



sábado, 8 de mayo de 2021

Diario de la farsa covidiana

En agosto del año pasado escribí algo acá sobre esta farsa covidiota. Ya tenía bien claro que era una farsa, que las medidas “para cuidarte” (acá y en todo el mundo) eran todo mentira, que llevaban otros objetivos, aunque apenas había empezado a escuchar del Gran Reseteo, del Evento 201 y demás. NUNCA USE EL BOZAL, salvo unos minutos dentro del super o algún negocio de idiotas cagones. Todavía creía que de alguna forma, había modificado el virus de la gripe para hacerlo más contagioso y, por simple sentido común, veía la forma de lograr la famosa inmunidad de rebaño. O sea, todavía seguía siendo algo inocente. No había escuchado mucho aún de las antenas 5G y como provocan todo lo que provocan. Incluso dejé de ir a algunos lugares donde se ponían demasiado pesados con el alcoholsito ridículo, y hasta eche a patadas a un repartidor de Andreani que, al aire libre, a pleno sol, embozado y yo sin, me gritaba como una loca histérica “mantenga distancia”. Lo saque cagando delante de todo el mundo, mientras el sinvergüenza se cagab de risa! Veía a los pobres ignorantes caminando solos por la calle con bozal, entrando a la playa también, o andando en bicicleta. Y me daban lástima.

Hoy, a un año y pico de todo este circo, ya no me dan lástima. Por ignorancia, estupidez o vagancia, se convierten en casi enemigos. No tienen ni idea de a que nos lleva esto y gracias a ellos, a su estupidez o su ignorancia o su cobardía, nosotros, los despiertos, vamos a ser víctimas también. Hablamos y escuchamos a médicos despiertos que no pueden entender como tantos de sus colegas no abrieron los ojos ante lo ridículo de toda esta farsa.  Algunos, por no  llamarlos cómplices, hablan de que son subnormales. Concluimos que, no solo en la medicina, sino en la calle en general, estamos rodeados de subnormales. Hablamos de inteligencia, de sentido común. Yo (y muchos más) soy un convencido que, en los ámbitos académicos, te saturan el cerebro de un “conocimiento” direccionado y encorsetado en unas anteojeras tales, que anulan el sentido común capaz de ver fuera de ellos, del que solo pueden escapar aquellos con un cierto nivel de inteligencia, o sea, una minoría. Y si esto es así en gente que es capaz de asimilar el tremendo bagaje de información que requiere cualquier disciplina académica, cuanto más fácil será en la gran masa, a la cual es mucho más fácil calificar de subnormales, que no son capaces de asimilar prácticamente nada. Les ponen una zanahoria adelante y ahí van, como el burro.

Y ahí vamos los despiertos, arrastrados por la manada de ovejas ciegas. Es imposible luchar contra la manada, porque además de su propia incapacidad, están bombardeados 24/7 por una campaña del terror de ingeniería social que apunta directamente a sus emociones, anulando así la poca o nula capacidad de razonamiento que tengan.

Qué destino nos espera a los despiertos entonces? Porque por más intenciones que tengamos, esto difícilmente se pueda parar. Tenemos que juntarnos, sumar fuerzas para intentar todo lo posible, por apoyar a aquellos que tienen más posibilidades de hacer algo en contra, y esperar que, en alguna medida, no terminemos siendo los parias de la sociedad futura.

Sumar, en cada lugar, a todo aquel que pueda ser despertado, aunque cueste. (soy capaz de juntarme hasta con un peronista si se despierta sobre esto). Porque esta realidad que hoy nos han impuesto, aunque si en el fondo está impulsado por una ideología macabra, está mucho más allá de ideologías. Y acá es peor, porque ya no hay ideologías, hay sectas: los peronistas-kirchneristas (que aunque no quieran, son todos lo mismo) y los macristas, que tienen las anteojeras de Macri, Macri, Macri y son incapaces de ver más allá, cuando ni Macri ni NADIE de Juntos por el Cambio se manifestó siquiera minimamente contra la farsa de la plandemia.

Es una cuestión de supervivencia.


 

jueves, 25 de febrero de 2021

ARTE

 Inicio esta nota a partir de una película que me recomendaron ver y el disgusto que me provocó. La película en cuestión es “La familia Fang” del año 2015 y lo primero que tendría que decir es que ya la había visto. Y que me había provocado el mismo disgusto que ahora, y fácilmente la olvidé. Tal vez ahora me encuentre más receptivo para poder analizar todo lo que esconde, cosa que en un primer momento obviamente no hice. De todas maneras, a pesar de tratarse de una ficción, tiene puntos interesantes, y que tienen que ver mucho con la realidad. Sobre todo con la realidad del arte, porque el personaje principal, maravillosamente encarnado por Chistopher Walken, representa a un artista de esos que, actualmente en el mundo del arte, pululan bastante. Un artista de esos que dicen que el arte ha muerto, que la fotografía, la pintura, son arte congelado, que ya no existe. Yo quisiera saber, una persona así, si piensa eso de la fotografía, de la pintura, que no pensará de la poesía. Probablemente que son palabras lindas puestas en verso que no significan nada! Por lo tanto, este artista piensa que su arte debe ser tal que provoque, que haga reaccionar, que revolucione a los receptores de la misma. Lo cual es bastante coherente con lo que debería ser el arte, teniendo en cuenta lo que deberían esperar quienes asistan a cualquier manifestación artística. Pero lo que este señor pretende no es provocar esto en los asistentes a sus manifestaciones, sino realizar las mismas en la cotidianeidad de la gente, donde estos no sean asistentes voluntarios, sino obligados, forzados, lo cual es de ´por si violento, y por otra parte, los actos en sí son bastante lamentables.

Lo primero que se desprende de esta actitud, es que este señor se cree por encima de los demás, lo cual le da derecho a hacer con el común de la gente lo que desee. Si vamos al caso, podría decirse que, en cierta forma, el verdadero artista si se encuentra un poco por encima del común de la gente, dada su capacidad de tener una visión más creativa, más original de las cosas. Pero desde el momento en que esta supuesta superioridad es tomada como real, deja de ser auténtica.

Por otra parte, es también bastante cierto que, muchos de los artistas que sostienen estos principios, pergeñan obras que, en el mejor de los casos, se podría decir que están bastante lejos de poder ser consideradas obras artistas. Pintores que creen que, con unas rayas y algunos colores en un lienzo, están realizando una verdadera obra, o artistas plásticos que ponen un sorete arriba de una mesa y pretenden que eso sea una expresión artística. En fin.

La cuestión es que la historia comienza mostrando las primeras manifestaciones de este señor y su esposa, quienes  casi accidentalmente, comienzan a utilizar a sus hijos pequeños en las mismas, pensando que ellos participan de ellas divertidos, pero que a la vez les provocan mucho daño. Una de las primeras manifestaciones en que los hacen partícipes, es una canción donde se habla de matar a todos los padres. Con el tiempo, los hijos terminan alejándose de estos padres.
Una circunstancia fortuita hace que ya adultos (encarnados por una extraordinaria Nicole Kidman y Jason Bateman) vuelvan a reunirse con los padres, y estos nuevamente pretenden incorporarlos a sus delirios. Una de las escenas claves de la película es cuando estos hijos, ya adultos, un día descubren una serie de dibujos y pinturas. La madre, al ver esto, les confiesa que si, son de ella, que dejó de hacerlos en el momento de seguir a su padre y sus ideas. Y que nunca se los debían mostrar a su padre. Machismo, manipulación y sometimiento en toda la línea. Finalmente, los hijos terminan rebelándose a esa utilización de los padres, y asisten a una última ridícula actuación, donde pretenden repartir unos supuestos bonos gratuitos para un sándwich en un local de comidas rápidas, suponiendo que en el local los rechazarían por falsos, y al acumularse una cierta cantidad de gente rechazada, provocar una turba que tomara por asalto el local. Pero para su sorpresa, en el local aceptan alegremente los falsos cupones, repartiendo a cada uno de los reclamantes su sándwich.
 Luego de esto los hijos definitivamente se niegan a seguir participando de estas acciones, y los padres desaparecen.  Por lo cual se crean una serie de intrigas y de búsquedas, hasta que finalmente los encuentran, en lo que para los padres es un último acto de todas sus farsas, y se produce el enfrentamiento final. Y los hijos reniegan definitivamente de esos padres abusivos.

En definitiva, aunque es bastante disgustante la historia, plantea algunos interrogantes. Porque en definitiva, los hijos terminan “matando” a esos padres. Si con esto se pretende dejar el mensaje de validar esos actos violentos, y provocadores de dolor, como verdaderos hechos artísticos, reniego de esto. El arte debe ser esclarecedor, provocador, pero a través de otros medios. Recurrir a estos métodos, creo que implica la incapacidad de hacerlo con otros más auténticos. Como por ejemplo. Aquellos poetas modernos que reniegan de todas las formas clásicas, que se burlan, por ejemplo, del soneto. Que demuestren primero que son capaces de escribir uno, a ver si aprenden algo en ese proceso. Y después sí, que renieguen de todo y escriban como les parezca. O a esos pintores que pergeñan garabatos, a ver si son capaces de pintar un rostro como lo hacían los antiguos, o trabajar la luz y sombra como lo hacían ellos (como le ocurrió a un amigo de mi juventud, que para ingresar a la escuela de bellas artes le pidieron un dibujo donde trabajara esto, y como tenía gran talento y medios, se compró varios libros sobre el tema, trabajó, y cuando llevó su dibujo, la profesora no le podía creer que nunca lo había hecho antes). Y recién después, que pinten como quieran, y lo que quieran.
 Ahora parece que se nos ha ido el poeta Lawrence Ferlinghieti, y lo primero que a mí se me viene a la mente es que, tanto él, como Kerouac, y todos esos, antes que poetas, o artistas, eran cultores de las drogas, y los alucinógenos. O sea, pretender que el arte sea un medio de trascender lo humano, no me parece aceptable. El arte debe ser un medio para enaltecer lo humano, no para trascenderlo. Como si se pretendiera negarlo.

 


 

viernes, 8 de enero de 2021

PROLOGO DE J.G.BALLARD A SU LIBRO "CRASH"

 


El matrimonio de la razón y la pesadilla que dominó el siglo XX ha engendrado un

mundo cada vez más ambiguo. Los espectros de siniestras tecnologías y los sueños

que el dinero puede comprar se mueven en un paisaje de comunicaciones. El

armamento tecnológico y los anuncios de bebidas gaseosas coexisten en un dominio

de luces enceguecedoras gobernado por la publicidad y los pseudo acontecimientos,

la ciencia y la pornografía. Los leitmotive gemelos de este siglo, el sexo y la

paranoia, presiden nuestras existencias. El júbilo de McLuhan frente a los mosaicos

de información ultrarrápida no basta para que olvidemos el profundo pesimismo de

Freud en El malestar en la cultura. El voyeurismo, la insatisfacción, la puerilidad de

nuestros sueños y aspiraciones, todas estas enfermedades de la psique han culminado

ahora en la víctima más aterradora de nuestra época: la muerte del afecto.

Este abandono del sentimiento y la emoción ha preparado el camino a nuestros

placeres más tiernos y reales: en las excitaciones provocadas por el sufrimiento y la

mutilación; en el sexo como una arena ideal —semejante a un cultivo de pus estéril—

para todas las verónicas de nuestras perversiones; en la prosecución de un juego que

no nos compromete moralmente: nuestra propia psicopatología; en nuestro poder de

conceptualización, en apariencia ilimitado. Nuestros hijos tienen menos que temer de

los coches en las autopistas del mañana que del placer con que calculamos sus

muertes futuras de acuerdo con los parámetros más elegantes.

Mostrar los dudosos encantos de la existencia en este glauco paraíso se ha

convertido cada vez más en una función propia de la ciencia ficción. Creo con

firmeza que la CF, considerada a menudo un mero retoño, es al contrario la principal

tradición de una respuesta de la imaginación frente a la ciencia y la tecnología y que

corre en una línea ininterrumpida de H. G. Wells, Aldous Huxley, y los autores

norteamericanos modernos de ciencia ficción, hasta los innovadores de hoy, como

William Burroughs.

El «hecho» capital del siglo XX es la aparición del concepto de posibilidad

ilimitada. Este predicado de la ciencia y la tecnología implica la noción de una

moratoria del pasado —el pasado ya no es pertinente, y tal vez esté muerto— y las

ilimitadas alternativas accesibles en el presente. La filosofía social y sexual del

asiento eyectable une el primer vuelo de los hermanos Wright con la invención de la

píldora.

No parece haber género mejor equipado que la ciencia ficción para explorar este

inmenso continente de lo posible. Ninguna otra forma narrativa dispone de un

repertorio de imágenes e ideas adecuadas para tratar el presente, y mucho menos el

porvenir. La característica dominante de la novela moderna es su preocupación por el

aislamiento del individuo, la atmósfera de introspección y alienación, un estado

mental que se presenta siempre como si fuera la marca distintiva de la conciencia del

siglo XX.

Nada menos cierto. Al contrario, a mi juicio esta psicología procede totalmente

del siglo pasado, e ilustra la reacción contra las presiones de la sociedad burguesa, el

carácter monolítico de la era Victoriana y la figura tiránica del pater familias

parapetado en su autoridad sexual y económica. Se trata de una óptica resueltamente

retrospectiva, obsesionada por la naturaleza subjetiva de la experiencia, y que además

tiene como tema la racionalización de la culpa y el enajenamiento. Los elementos de

esta literatura son la introspección, el pesimismo y la sofisticación. No obstante, si

algo distingue al siglo XX es por cierto el optimismo, la iconografía del producto de

masas, la ingenuidad, el gozo libre de culpa de todas las posibilidades de la mente.

La modalidad imaginativa que se manifiesta hoy en la ciencia ficción no es

nueva. Homero, Shakespeare y Milton inventaron otros mundos para hablar del

nuestro. La acción de la ciencia ficción como un género separado, de reputación algo

dudosa, es un fenómeno reciente y que está unido a la casi desaparición de la poesía

dramática y filosófica y al lento deterioro de la novela tradicional, cada vez más

dedicada a describir exclusivamente distintos matices de las relaciones humanas.

Entre los temas que la novela tradicional ha descuidado, los más importantes son sin

duda la dinámica de las sociedades humanas (la novela tradicional tiende a

presentarlas como estáticas) y el puesto del hombre en el universo. Aun ingenua o

crudamente, la ciencia ficción intenta al menos poner un marco filosófico o

metafísico a los acontecimientos más importantes de nuestras vidas y nuestras

conciencias.

Esta defensa general de la ciencia ficción se debe obviamente a que mi propia

carrera de escritor ha estado unida a ella durante unos veinte años. Desde un

principio, cuando me volví por vez primera hacia el género, tuve la convicción de que

la clave del presente está en el futuro, más que en el pasado. En esa época, sin

embargo, no me satisfacía el apego convulsivo de la CF por dos temas principales: el

espacio exterior y el futuro remoto. Tanto con propósitos emblemáticos como

teóricos y de programa, di el nombre de «espacio interior» al nuevo territorio que yo

deseaba explorar: ese dominio psicológico (y que aparece, por ejemplo, en los

cuadros surrealistas) donde el mundo exterior de la realidad y el mundo interior de la

mente se encuentran y se funden.

Mi intención primera era escribir una obra de ficción sobre el mundo actual. En el

contexto de la década del 50, cuando uno podía oír en la radio los primeros mensajes

del Sputnik I, como la señal avanzada de un nuevo universo, este propósito requería

unas técnicas completamente distintas de las utilizadas por el novelista del siglo XIX.

Yo creía en verdad que si fuera posible borrar del todo la literatura existente, estando

obligados a comenzar de nuevo sin ningún conocimiento del pasado, todos los

escritores empezarían a producir inevitablemente algo muy semejante a la ciencia

ficción.

La ciencia y la tecnología se multiplican a nuestro alrededor. Cada vez más son

ellas las que nos dictan el lenguaje en que pensamos y hablamos. Utilizamos ese

lenguaje, o enmudecemos.

No obstante, por una paradoja irónica, la ciencia ficción se convirtió en la primera

víctima de este mundo cambiante que anticipó y ayudó a crear. El porvenir entrevisto

por los autores de las décadas del 40 y el 50 es ya nuestro pasado. Las imágenes

entonces predominantes, no sólo los primeros vuelos a la luna y los viajes

interplanetarios sino también nuestras cambiantes relaciones sociales y políticas en

un mundo gobernado por la tecnología, hoy parecen los enormes fragmentos de un

decorado teatral desechado. 2001: Odisea del espacio comunicaba esta impresión de

un modo particularmente conmovedor. Este film anuncia a mi juicio el fin de la época

heroica de la ciencia ficción moderna. Los paisajes y el vestuario cuidadosamente

concebidos, las maquetas espectaculares, me hicieron pensar en Lo que el viento se

llevó; la epopeya tecnológica se transformaba en una especie de novela histórica al

revés, un mundo cerrado donde nunca se permitía que entrase la luz cruda de la

realidad contemporánea.

Nuestros conceptos de pasado, presente y futuro necesitan ser revisados, cada vez

más. Así como el pasado mismo —en un plano social y psicológico— fue una

víctima de Hiroshima y la era nuclear, así a su vez el futuro está dejando de existir,

devorado por un presente insaciable. Hemos anexado el mañana al hoy, lo hemos

reducido a una mera alternativa entre otras que nos ofrecen ahora. Las opciones

proliferan a nuestro alrededor. Vivimos en un mundo casi infantil donde todo deseo,

cualquier posibilidad, trátese de estilos de vida, viajes, identidades sexuales, puede

ser satisfecho en seguida.

Añadiré que a mi criterio el equilibrio entre realidad y ficción cambió

radicalmente en la década del sesenta, y los papeles se están invirtiendo. Vivimos en

un mundo gobernado por ficciones de toda índole: la producción en masa, la

publicidad, la política conducida como una rama de la publicidad, la traducción

instantánea de la ciencia y la tecnología en imaginería popular, la confusión y

confrontación de identidades en el dominio de los bienes de consumo, la anulación

anticipada, en la pantalla de TV, de toda reacción personal a alguna experiencia.

Vivimos dentro de una enorme novela. Cada vez es menos necesario que el escritor

invente un contenido ficticio. La ficción ya está ahí. La tarea del escritor es inventar

la realidad.

En el pasado, dábamos siempre por supuesto que el mundo exterior era la

realidad, aunque confusa e incierta, y que el mundo interior de la mente, con sus

sueños, esperanzas, ambiciones, constituía el dominio de la fantasía y la imaginación.

Al parecer esos roles se han invertido. El método más prudente y eficaz para afrontar

el mundo que nos rodea es considerarlo completamente ficticio… y recíprocamente,

el pequeño nodo de realidad que nos han dejado está dentro de nuestras cabezas. La

distinción clásica de Freud entre el contenido latente y el contenido manifiesto de los

sueños, entre lo aparente y lo real, hay que aplicarla hoy al mundo externo de la

llamada realidad.

Frente a estas transformadnos, ¿cuál es la tarea del escritor? ¿Puede seguir

utilizando las técnicas y perspectivas de la novela del siglo XIX, la narrativa lineal, la

mesurada cronología, los personajes representativos fastuosamente instalados en un

tiempo y un espacio amplios? ¿El tema principal puede seguir siendo las fuentes

pretéritas de un carácter o una personalidad, la lenta inspección de las raíces, el

examen de los matices más sutiles que puedan encontrarse en el mundo del

comportamiento social y las relaciones humanas? ¿Posee aún el escritor autoridad

moral suficiente para inventar un universo autónomo y cerrado en sí mismo,

manejando a sus personajes como un inquisidor que conoce de antemano todas las

preguntas? ¿Tiene derecho a dejar de lado lo que prefiere no entender, incluyendo sus

motivos y prejuicios, y su propia psicopatología?

Entiendo que el papel, la autoridad y la libertad misma del escritor han cambiado

radicalmente. Estoy convencido de que en cierto sentido el escritor ya no sabe nada.

No hay en él una actitud moral. Al lector sólo puede ofrecerle el contenido de su

propia mente, una serie de opciones y alternativas imaginarias. El papel del escritor

es hoy el del hombre de ciencia, en un safari o en el laboratorio, enfrentado a un

terreno o tema absolutamente desconocidos. Todo lo que puede hacer es esbozar

varias hipótesis y confrontarlas con los hechos.

Crash es un libro de ese tipo, una metáfora extrema para una situación extrema,

un conjunto de medidas desesperadas a las que sólo se recurrirá en caso de

emergencia. Si no me equivoco, y si lo que he hecho en estos últimos años es intentar

redescubrir el presente, Crash es una novela apocalíptica de hoy que continúa la serie

iniciada por otros libros míos en los que imaginaba un cataclismo mundial en un

futuro cercano o inmediato: El mundo sumergido. La sequía y El mundo de cristal.

Crash por supuesto no trata de una catástrofe imaginaria, por muy próxima que

pueda parecer, sino de un cataclismo pandémico institucionalizado en todas las

sociedades industriales, y que provoca cada año miles de muertos y millones de

heridos. ¿Es lícito ver en los accidentes de automóvil un siniestro presagio de una

boda de pesadilla entre la tecnología y el sexo? ¿La tecnología moderna llegará a

proporcionarnos unos instrumentos hasta ahora inconcebibles para que exploremos

nuestra propia psicopatología? ¿Estas nuevas fijaciones de nuestra perversidad innata

podrán ser de algún modo benéficas? ¿No estamos asistiendo al desarrollo de una

tecnología perversa, más poderosa que la razón?

A lo largo de Crash he tratado el automóvil no sólo como una metáfora sexual

sino también como una metáfora total de la vida del hombre en la sociedad

contemporánea. En este sentido la novela tiene una intención política completamente

separada del contenido sexual, pero aún así prefiero pensar que Crash es la primera

novela pornográfica basada en la tecnología. En cierto sentido, la pornografía es la

forma narrativa más interesante políticamente, pues muestra cómo nos manipulamos

y explotamos los unos a los otros de la manera más compulsiva y despiadada.

Por supuesto, la función última de Crash es admonitoria, una advertencia contra

ese dominio de fulgores estridentes, erótico y brutal, que nos hace señas llamándonos

cada vez con mayor persuasión desde las orillas del paisaje tecnológico.

J. G. B.

miércoles, 25 de noviembre de 2020

GANANDO ENEMIGOS: LA ENFERMEDAD DE LAS RELIGIONES (Y LAS IDEOLOGÍAS)

 

Cuando ayer escribí en la red social esto: "Los surrealistas, Kafka, Orwell y algunos otros, fueron enviados de algún lado para alertarnos sobre el futuro. No entendimos el mensaje, y caminamos alegremente hacia la mierda!”, ya estaba masticando esta nota. Que se alinea también con las aberraciones que padecemos diariamente de esta dictadura asesina e ignorante, también con las declaraciones políticamente ¿incorrectas? de la ministra de cultura Acuña. Es “incorrecto” decir una verdad inconstrastable? Una verdad que sabemos todos lo que no nos tragamos este relato perverso que ya lleva 75 años?  Quien piense así, ya sabe donde se puede meter esos “pensamientos”. Y termina de alinearse con la serie “Los favoritos de Midas”, que parte de un cuento de Jack London y me hace incluirlo en la lista del texto de arriba, porque su relato (salvando las distancias) parece una anticipación de los Bill Gates y Soros de hoy, artífices del Nuevo Orden Mundial que nos quieren imponer y del que muchos parecen no tener ni noción. En realidad, es la continuidad de un pensamiento de siempre, pero estos últimos tiempos reafirman cada vez más. Y seguramente a muchos no les gustara esto, pero me tiene absolutamente sin cuidado. Habrá que ver quien tiene la amplitud mental para aceptar cosas que no les gustan. 

Una funcionaria contra los “discursos del odio” reivindicando a la organización MONTONEROS!!!!!! El gobernador de la provincia diciendo una barbaridad tras otra sin la menor vergüenza, obviamente, si no tiene la más mínima dignidad porque no tiene cerebro. Una intendente que es un continuo insulto para los habitantes de su distrito. Señores feudales que los más digno que merecerían sería un pelotón de fusilamiento. Señores y señoras provida con discursos realmente repugnantes contra los que piensan distinto. Y finalmente un Papa que padece las dos enfermedades: la religiosa y la ideológica.

Porque eso es en definitiva lo que son: cuasi enfermedades. Quien se expresa, quien se manifiesta a través de un dogma religioso, o ideológico, ha dejado de hacerlo como ser humano. Se ha transformado en apenas un instrumento de ese dogma. Y no hay dogma que deba ser considerado por encima de lo que es lo esencialmente humano.

Los dogmas pueden servir, pero lo primero que hacen es cerrar la mente, brindar una visión parcial. Si hablamos de religión, podés intentar ser la mejor persona, pero si no sos capaz de separarte de tu dogma, tu visión es muy reducida. Por supuesto que cualquiera tiene el derecho de pensar y creer en lo que sea, pero si crees en un dogma, compartilo con quien lo comparte, no me vengas a hablar a mi de dios o santitos y virgencitas, porque desprecio las religiones, son inventos creados para la manipulación, simplemente. Esta bien, te respeto mientras me respetes, yo no te voy a hablar en contra sabiendo que vos crees en eso. Pero siempre voy a estar alerta, para ver cuando me hablas como PERSONA, y no como mero instrumento de tu dogma.

Con las ideologías pasa lo mismo, aunque en general, es mucho más peligroso, y sobremanera cuando se fanatiza. Quien adscribe a una ideología, mayormente tiende a desacreditar y a descreer de la contraria, a sesgar su visión basándose en el dogma al que adscribe. Puede discursear y decir que acepta otra visión, que tolera que otro piense distinto, pero en definitiva, no acepta realmente nada que venga de un dogma contrario. Todo lo que venga de allí, es puesto automáticamente un escalón por debajo. Y así, se termina anulando lo humano en el otro, Por supuesto, hablamos de ideologías “sanas”, o al menos, aceptadas como tales por las mayorías, por imperfectas que sean. Con ideologías que apoyan las barbaries, no hay diálogo posible.

Quizás puedan decirme que estas ideas parten a su vez de algún dogma impuesto. Nada más errado. Más bien podría decir que es todo lo contrario, pues en mi formación, lejos estuve de recibir mensajes antireligiosos, y en cuanto a lo ideológico, menos aún, casi todo lo contrario, escuchando de pequeño los discursos de Fidel Castro, y viendo acciones de adhesión, o de simpatía hacia Perón. Siempre digo lo mismo, desde que tengo uso de razón más o menos consciente: yo nací anarquista y poeta, desde siempre. Quienes escuchan la palabra anarquismo, automáticamente piensan en bombas, en destrucción. La mayor influencia que tuve en esta creencia, fue haber leído una frase de Giovanni Papini: “Para que el anarquismo sea  posible, deberíamos ser todos justos”. La utopía de las utopías. Pero mucho antes ya lo era. Los liberales deberían saber cuán cerca del anarquismo están sus ideas, Porque más allá de que la  civilización se ha “desarrollado” en su mayor parte en base al idealismo liberal, es un idealismo que se basa fundamentalmente en el ideario darwiniano de la supervivencia del más apto, lo que ha creado una civilización con millones de millones de seres analfabetos, sin cultura, sobreviviendo lastimosamente fuera del “sistema” que los ignora como seres humanos.

Y aunque podría seguir, cierro con una frase que “curiosamente”, también se me apareció ayer, y creo que es un buen corolario para mostrar a lo que hemos sido llevados, entre otras cosas:

"Cada vez es menos frecuente encontrarse con gente que pueda contar algo como es debido. Cada vez a menudo se da un silencio embarazoso en un grupo, cuando alguien desea que se cuente una historia. Parece como si nos hubieran quitado una capacidad que considerábamos inalienable, algo que era la más incorporada de nuestras seguridades: la capacidad de intercambiar experiencias".

"El narrador", Walter Benjamin